El mito de la España "paraíso de las tres culturas"

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El mito de la España "paraíso de las tres culturas"

Mensaje por Artenauta el Jue Jul 03, 2014 6:57 am

En ya lejano nº 224 de La Revista de Occidente (enero de 2000), Serafín Fanjul, escribió un artículo titulado "El mito de las tres culturas" que tiene todavía hoy actualidad desde el momento en que el presidente del gobierno se ha empeñado en esa absurda falacia del "diálogo de civilizaciones", amparado en el mito de la perfecta convivencia de las tres culturas en la España Medieval. En este y en el artículo que siguen, glosamos este artículo de Fanjul y cargamos contra este insostenible mito progresista.

Nadie sabe quien, nadie sabe porqué, el caso es que, a partir de 1992, empezó a popularizarse el slogan de “España, país de las tres culturas”, y por ellas se entendían no la cristiana, la greco-latina y la indoeuropea, sino la cristiana –lo cual es correcto- la islámica –lo cual ya es mucho más discutible- y la judía. Se presentaba, no a España, sino a Al-Andalus, es decir, a la ideo que los islamistas se hacen de nuestro país, como un lugar de tolerancia, convivencia e idilio intercultural.

Es posible que el slogan surgiera de malos lectores de Américo Castro y de peores políticos a la búsqueda de una idea “progresista” que vender a falta de algo mejor. El caso es que, aquellas aguas trajeros estos lodos y del mito de la “España, país de las tres culturas”, surgió la nefanda y pervertida idea del “diálogo de civilizaciones” (como si las civilizaciones dialogaran y no fueran los civilizados a quienes cupiera tal honor y habilidad).

El mito es mito y como tal queda en el capítulo de las buenas intenciones, frecuentemente, inconscientes y alocadas. Jamás hubo un “país con tres culturas”; mejor dicho, hubo varios, la cuestión es que, lejos de convivir armoniosamente, cada cultura maldijo a las demás. Y, si se nos apura, algunas culturas despreciaron más a otras. No se puede decir que la cultura islámica haya sido particularmente tolerante, ni fértil –salvo honrosas excepciones- en los ocho siglos de presencia en nuestro solar.

Son estas cosas que más vale olvidar y que, seguramente, no habríamos sacado a colación de no ser porque la verdad está por encima de los eslóganes “políticamente correctos” y que a cualquier mentira debe seguir un esfuerzo de la misma envergadura y de sentido contrario, en aras de restablecer la verdad. Y de la misma forma que quienes hoy, en su insensata ingenuidad han contribuido a que más que nunca se hable de la II República y de la malhadada Guerra Civil, son precisamente los mismos que han desatado el tema del “diálogo de civilizaciones”, habrá que decirles que, casi mejor hubieran callado en uno y otro tema, porque así habrían contribuido a tapar precisamente las vergüenzas de quienes pretenden defender. Es posible que, de no ser por la insensatez de gente como ZP, las nuevas generaciones hubieran crecido sin saber que Santiago Carrillo fue llamado “el verdugo de Paracuellos” y porqué se le tildo de tal. De no haber existido un reciente e injustificable “visionarismo” histórico sobre nuestra guerra civil, no habría existido tampoco el “revisionismo” consiguiente y, probablemente, se hubieran dejado las cosas como estaban, que más valía. Y, es posible que gentes como Serafín Fanjul, o nosotros mismos, en aras de la buena armonía entre vecinos, no hubiéramos estimado pertinente cargar contra el mito de la “España, país de las tres culturas”, de no ser por que tenemos el hábito de lanzarnos como el viejo Quijote contra los molinos, allí en donde nuestro sentido común y la verdad histórica se ven lacerados.

Nuestro país ha sufrido un proceso de falsificación histórica que se inicia en el último tramo de los años setenta, cuando cualquier localista podía retorcer la historia en beneficio propio, sin que nadie opusiera el más mínimo reparo, so pena de ser tildado de franquista y ridiculizado como “fundamentalista visigodo”. La falsificación flagrante que el nacionalismo periférico hizo de nuestra historia, abrió las puertas a cualquier otra falsificación ulterior, desde el lanzamiento del mito de las “tres culturas”, hasta el movimiento por la recuperación de la “memoría histórica”, es decir, de una memoria hemipléjica. Porque aquí, pecados, lo que se dice pecados, los cometieron las dos partes y no es el caso ahora, elucidar cual de las dos fue más culpable.

Un eminente arabista e hispanista, R.I.Burns, escribe en su obra “Los mudéjares de Valencia”: “a pesar de la asimilación recíproca y pacífica convivencia de cristianos y musulmanes, una aversión profunda dividía a ambos pueblos. Este sentimiento fue, no solo más allá de las actitudes convencionales o expresiones de desprecio mutuo, sino incluso más allá de la hostilidad que se podía esperar que provocarían las diferencias religiosas: refleja un antagonismo básico de culturas en una posición clásica de conflicto. Tal antagonismo tomó, finalmente, forma violenta en las revueltas y asaltos a las aljamas mudéjares que afectaron a todo el Reino de Valencia hacia el 1275 (…) Para comprender este fenómeno no resultan muy útiles los conceptos modernos de tolerancia/intolerancia o de raza o patriotismo nacionalista frente a la amenaza de revuelta”.
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De la noche de las fosas de Toledo

Mensaje por Artenauta el Jue Jul 03, 2014 7:04 am

El bachillerato del franquismo nos lo ocultó, quizás por aquello de “nuestra tradicional amistad con los árabes”, pero el caso fue que en el 729, dieciocho años después de que Tarik y Muza cruzaran el estrecho y se desplomara el Reino Visigodo de Toledo, tuvo lugar un episodio repugnante que no contribuye en mucho a afianzar la idea de la convivencia entre dos de lastres culturas de la España medieval.

Ese año, en una sola noche, fue exterminada toda la nobleza hispano-visigoda de Toledo, a traición y por la espalda. Amrus bin Yusuf, gobernador de Talavera, recibió la orden de liquidar a la nobleza toledana sobre la que recaía la sospecha de que antes o después terminaría sublevándose. El episodio es relatado con minuciosidad por Evariste Leví-Provençal. Con esa duplicidad de intenciones que ha “topificado” al islamismo, bin Yusuf llegó a Toledo aparentando buenas y loables intenciones. Reunió a los nobles y les propuso que residieran en el interior de un castillo que él mismo construiría en el noroeste de la ciudad. Cuando concluyó la construcción, Abderramán pasa cerca de Toledo y bin Yusuf y los notables salen a su encuentro y le invitan a visitar la ciudad. Abderramán acepta y Yusuf invita a la nobleza toledana al convite. Uno a uno, a medida que van penetrando en el recinto, son llevados por el estrecho pasadizo que bordea el foso de donde se ha extraído la tierra para construir las murallas. Ahí, uno a uno, son degollados. Displicentemente, los esbirros de Yusuf los dejan caer al foso muertos o agonizantes en lo que se convertirá en una fosa común. Los islamistas de Hispania han inventado la “limpieza étnica” que prefigura las matanzas de Paracuellos, las fosas de Katyn o las masacres de los khmeres rojos. Se trata de liquidar a los notables y a la élite de una comunidad para lograr que ésta pierda su identidad y se doblegue. Hay cronistas que elevan la cifra de degollados a 5000, pero otros más realistas, dan la muy considerable de 700. Ahora ya sé por que mi madre me decía en las noches de tormenta o en aquellas en las que apenas concilió el sueño que había pasado una “noche toledana”.

Pues bien, desde la “noche de las fosas” hasta la guerra de las Alpujarras en el siglo XVI, pasando por la represión de Hixen II contra los cristianos o las reiteradas técnicas de “limpieza étnica” de los “djuns” (milicias armadas de la aristocracia árabe) en el tiempo de Abdelramán III (siglo X), puestos en la balanza los pros y los contras del mito del “país de las tres culturas”, parecen dar la razón a los “negacionistas” por mucho que les pese a los Antonio Gala del “Manuscrito Carmesí” (Al-Andalus, el paraíso perdido) o a los Ropp y Calamar autores en comandita de “La España árabe, legado de un paraíso”.

Todas estas obras son altamente tributarias del libro de Américo Castro “La Realidad Histórica de España”. Como recuerda Fanjul, no hay que confundir los excesos del nacionalcatolicismo de los años cuarenta, con los excesos en sentido contrario y con la negación de las “apoyaturas históricas” que éste utilizó. Por que Américo Castro se equivoca cuando dice: “las tres religiones, ya españolas, conviven pacífica y humanamente”. O bien: “es imposible separar lo español y lo sefardí” o “Tan españoles son los unos como los otros todavía en aquella época”, citas extraídas de “La Realidad Histórica de España”. Para comprender por que Américo alude a “los españoles” en el siglo XIV hay que leer otra de sus obras, “Sobre el nombre y el quien de los españoles”, no carente de aspectos interesantes, pero erróneo en este aspecto que nos ocupa ahora. De todas formas, no es solamente Américo Castro quien se equivoca sino también Toynbee el cual niega connotaciones racistas al Islam. Y las tiene. Vaya que si las tiene.

A quien diga que siempre subsistieron importantes comunidades mozárabes en Toledo, Mérida, Córdoba o Sevilla, también es rigurosamente cierto que en el siglo XII, los cristianos de Málaga y Granada fueron deportados en masa a Marruecos y expoliados de todos sus bienes. Y sin olvidar que entre el 850 y el 859, los cristianos cordobeses sufrieron una dura persecución (con la decapitación de San Eulogio). En toda Al-Andalus los cristianos fueron objeto continuado de condena moral. Dice el sevillano Ibn ‘Abdun: “Debe prohibirse a las mujeres musulmanas que entren en las abominables iglesias, porque los clérigos son libertinos, fornicadores y somitas”. Y acto seguido pide que se circuncide a los nacidos cristianos. En la Granada nazarí se martirizaron a franciscanos durante en 1397 durante el reinado de Enrique III, que habían ido a predicar la fe cristiana en aquella zona.
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El racismo islámico en Al-Andalus y en la actualidad

Mensaje por Artenauta el Jue Jul 03, 2014 7:09 am

Es habitual entre los notables musulmanes alterar sus genealogías para mostrarse como descendientes del Profeta o bien, simplemente, para promocionarse socialmente. Se hizo ayer y se sigue haciendo hoy. Domingo Badía, que lo sabía, no dudó en construir falsas genealogías que acreditaban a su alter ego, “Ali Bey” como descendiente del profeta. Eso le permitió ser recibido el la Sublime Puerta y en Tánger por el sultán de Marruecos y, finalmente, ser el primer occidental que pudo penetrar en La Meca y ver la Kaaba. Esto sin olvidar las dificultades puestas los las autoridades islámicas a las uniones entre islamistas y no islamistas. De hecho se recuerda a la secta “ajnasí”, como una rareza, precisamente porque autorizaba tales matrimonios.

Los cuentos son una inagotable reserva de datos sobre los hábitos, las creencias y las preferencias de los pueblos. En este sentido, Serafín Fanjul nos recuerda que vale la pena revisar la cuentística popular norteafricana para documentarnos sobre el “enfrentamiento continuo entre etnias, pese a ser musulmanes todos árabes y kábilas, marroquíes y argelinos reflejan sus odios, sus prejuicios transmitido, a permanente adjudicación al contrario, o al vecino, de cuantos defectos se pueda imaginar”. Hay jurisconsultos islámicos que llegan a negar el derecho a permanecer en territorios no musulmanes, dado el riesgo que corren de contraer matrimonios mixtos. Como si unirse a quien practique otra religión, convierta, por esto mismo, automáticamente, en impuro.

El Islam es sin duda el elemento que explica porqué las sociedades islámicas se encuentran en el más triste subdesarrollo o bien en unas problemáticas vías de desarrollo. La práctica coránica establece el concepto de “kafa’a”, según el cual el matrimonio aconsejable es aquel en el que existe igualdad social entre ambos cónyuges. Y precisamente por eso, una cónyuge musulmána, jamás puede ser “igual” a un esposo que no lo sea. Ahora bien… un varón musulmán si puede casarse con una mujer que no lo sea, dado que, como recuerda Fanjul, “por ser su condición masculina garantía de una superioridad que no permitirá, por ejemplo, que los hijos adopten otra fe distinta de la islámica”. Al racismo se une el machismo.

Pero el racismo islámico se observa especialmente en relación a las etnias negras africanas. Ciertamente, el esclavismo de los siglos XVIII y XIX, no figura entre los capítulos más luminosos de la historia de Europa, pero, puestos a revisar la historia, habría que añadir que estos esclavos eran capturados por traficantes árabes que habían conquistado territorios en África Central.

El hecho de que los negros sean considerados como situados en el escalón más bajo de la escala social y, por tanto, la unión de una musulmana con un negro repugne a la conciencia islámica, se evidencia en el episodio de “Las Mil y Una Noches”, en la que un “negro bueno” es recompensado al final de su vida ¡volviéndose blanco en el momento de la muerte!, o la historia de los reyes Sahzaman y su hermano Sahriyar en la que sus esposas fornican con negros.

Salvo en el caso de los “Musulmanes Negros” de los EEUU (una rama desgajada por completo del Islam ortodoxo y que no es más que una rareza americana como tantas otras), los musulmanes de raza negra, han debido aceptar, finalmente y a regañadientes, su inferioridad social y el ocupar el rango más bajo de la jerarquía. Y es curioso, por que los judíos de origen negroide, que huyeron en los años setenta y ochenta de las crisis en Etiopía y en el Cuerno de África, son hoy vejados y considerados como el estrato social más despreciable, tras haber emigrado hacia el Estado de Israel.

Ciertamente hay alguna obra clásica musulmana en la que se defiende a los negros. Por ejemplo en “Elogio de los negros frente a los blancos” de al-Yahiz, cuyo título, precisamente, evidencia ciertas connotaciones racistas. Es, de todas formas, una excepción. Lo más habitual es considerar a los negros en los términos que hace al-Maydani en sus “Proverbios Árabes”, uno de los cuales dice: “Como el negro, cuando tiene hambre, roba, y si se sacia, fornica”. Y no encontraríamos la menor dificultad en multiplicar las citas en el mismo sentido intolerablemente racista.

Así pues, con el Islam cabalga un racismo innegable y tozudo. Podemos pensar que ese racismo también cristalizó en los ocho siglos de presencia islámica en la Península Ibérica.
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¿Mezcla étnica en la Iberia Medieval?

Mensaje por Artenauta el Jue Jul 03, 2014 7:18 am

No, apenas o nada. Decir que los españoles somos “medio moros” es uno de los tópicos de la “leyenda negra”. De hecho, hoy es cuando viven sobre nuestro suelo mayor número de magrebíes. Por otra parte, las mismas barreras que el propio Islam pone a los matrimonios mixtos salvaguardó el legado hispano-romano anterior. Ni los 30.000 árabes que entraron inicialmente con Tarik y Muza, ni los que se incorporaron en las sucesivas oleadas posteriores, alteraron el fenotipo medio de los hispanos.

Hacia el 1500 apenas existían 25.000 moriscos en Castilla , casi todos concentrados en Trujillo, Plasencia de las Armas, Alcántara y Uclés, mientras que en Andalucía solamente quedaban 2000 en Sevilla y Córdoba, aparte de los de las Alpujarras y Granada que en esa época apenas quedaban 40.508. Es decir, que en la España liberada de reinos musulmanes, apenas quedaban no más de 65.000 moriscos. Poco, realmente. Y no se sentían “españoles” contrariamente a lo que Américo Castro opina. Ni se sentían, ni lo eran, ni querían serlo, ni se comportaban como tales. Uno de ellos –el morisco Juan González- escribía en 1597: “la lei de los cristianos se podía decir de perros […] que era puto el que estaba en esta lei de Cristo […] Y que quisiera que lo llevara el diablo a su tierra [Argel] que havía de fazer quemar a todos los cristianos que allí uviese”. Podemos pensar lo que hubiera supuesto que toda esta patulea permaneciese en la Península hasta nuestros días. Las guerras balcánicas habrían sido poco en comparación con lo que nos hubiera esperado de no haber sido expulsados tras la guerra de las Alpujarras. En realidad, lo que ocurría es que los ocho siglos de presencia islámica habían creado dos campos enemigos. Tras la Toma de Granada y las medidas pacificadoras de los Reyes Católicos, esta mentalidad de bando se siguió manteniendo, especialmente en las filas de los perdedores. Y que no se diga que los Reyes Católicos extirparon el culto islámico. Fanjul recuerda el testimonio de un viajero de la época que describía Granada: “Las casas son como se acostumbra en Egipto y África, pues todos los sarracenos convienen tanto en las costumbres como en los ritos, utensilios, viviendas y demás cosas”. La política generosa de integración impulsada por los Reyes Católicos no cosechó el más mínimo resultado.

Caro Baroja recuerda: “Hacia el 1550 o 1560 no cabía establecer gran diferencia racial entre la población morisca y la cristiana vieja de muchos de los pueblos de Granada, Almería y Murcia. La distinción entre unos y otros era de tipo social, no biológico. Se hacía teniendo sencillamente en cuenta la línea masculina y la religión del padre. Así, un cristiano viejo, e hidalgo por añadidura, podía ser y de hecho era con frecuencia, hijo de madre morisca y nieto, también de abuelas moriscas”. Así pues, en la zona cristiana no existía el prejuicio religioso con la misma intensidad que en la parte musulmana. Fanjul cita dos hechos que contribuyen a elucidar la situación de la época.

El primero es la galería de retratos de los príncipes omeyas reproducida por Sánchez Albornoz en “La España musulmana”, “con presencia de rubios y morenos y hasta algún pelirrojo, pero dentro de las características generales del tipo físico común a la Península Ibérica”. El segundo dato explica la tendencia de los musulmanes de la Península a vincular sus linajes con las familias conquistadoras del siglo VIII; pero la mayoría de estas genealogías son espúreas. De hecho, cuando Ibn Hazm compone su “Yamhara”, comprueba que “el reducido número de linajes árabes arraigados en la Península y lo limitados y dispersos que vivían en el siglo XI, señalando la cifra de 73”. Y concluye Fanjul: “La aportación racial árabe fue muy exigua”.

A lo largo de ocho siglos, a esta aportación foránea se fueron uniendo los hispano-romanos que terminaron convirtiéndose al Islam, ya sea por convicción, o más frecuentemente, para evitar pagar tributos.

Publicado: Jueves, 27 de Abril de 2006 23:28 por Ernesto Milá en CULTURA
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El islam no es parte de España: es su enemigo histórico más pertinaz y duradero

Mensaje por Abraham el Dom Dic 21, 2014 1:40 pm

Recientemente el BOE ha publicado la Resolución de 26 de noviembre de 2014, de la Dirección General de Evaluación y Formación Profesional, por la que se publica el currículo del área Enseñanza Religión Islámica de la Educación Primaria. Resumido en una sola frase, el objetivo de tal resolución es la de hacer “Conocer y arraigar la fe en Al-lah, Creador del Universo, de todos los seres vivos y Único Dios adorado”. En otras palabras, y para ir al grano: nuestras escuelas se convierten de la noche a la mañana por efecto de esa ley en madrasas. Es un paso más, y no pequeño en la vía de la islamización de España. En la traición a España, a su historia y a su memoria, el PP parece querer alcanzar por lo menos al PSOE.

En tiempos en que gobernaba este último, con Felipe Gónzalez de jefe de gobierno, se aprobó el Acuerdo de Cooperación del Estado con la Comisión islámica de España.

La ley 26/1992, de fecha 10 de noviembre dice así en sus párrafos iniciales

“La Ley Orgánica de Libertad Religiosa establece la posibilidad de que el Estado concrete su cooperación con las Confesiones o Comunidades religiosas, mediante la adopción de Acuerdos o Convenios de Cooperación, cuando aquéllas, debidamente inscritas en el Registro de Entidades Religiosas, hayan alcanzado en la sociedad española, además, un arraigo que, por el número de sus creyentes y por la extensión de su credo, resulte evidente o notorio.

En este caso se encuentra la religión islámica, de tradición secular en nuestro país, con relevante importancia en la formación de la identidad española, representada por distintas Comunidades de dicha confesión, inscritas en el Registro de Entidades Religiosas e integradas en alguna de las dos Federaciones igualmente inscritas, denominadas Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas y Unión de Comunidades Islámicas de España, que, a su vez, han constituido una entidad religiosa inscrita con la denominación de Comisión Islámica de España como órgano representativo del Islam en España ante el Estado para la negociación, firma y seguimiento de los acuerdos adoptados”.

Este párrafo ilustra de manera ejemplar el dramático hundimiento moral e intelectual de nuestros dirigentes, su total ignorancia de la Historia y su crasa ineptitud para dirigir los asuntos del país y defender los intereses de sus ciudadanos.

Afirmar (en un texto legal, refrendado con las firmas del Rey y del jefe del Gobierno) que la religión islámica es un elemento de “relevante importancia en la formación de la identidad española” equivale a desaprobar y condenar de un plumazo la plurisecular lucha de liberación nacional que constituye la epopeya de la Reconquista, auténtica forja de la nación española, que se define ante la historia y se afirma ante el mundo precisamente a través de su largo enfrentamiento contra el usurpador mahometanao y su indeclinable rechazo al islam. La identidad española se forma CONTRA el islam, no con él. Algún cándido podría pensar que esa es la verdadera significación de la expresión subrayada, el auténtico papel jugado por el islam en la formación de nuestra identidad nacional, pero sospechamos, con sobrados motivos para ello, que no es ese su real sentido. ¡En el ánimo de los redactores de esta ley y de los que la firman somos poco menos que moros! Pero no, los moros no han intervenido en la formación de nuestra identidad española: han intentado destruir la identidad española. No es lo mismo.

La España de la que descendemos y somos herederos se erige en la oposición, no en la aceptación del islam, no lo abraza, lo rechaza, no se entrega a él, lo combate. Y para que no haya duda al respecto, lo hace durante 30 generaciones sin cejar nunca en el empeño ni descreer un instante en la victoria final.

Por otra parte, esa peregrina afirmación recoge uno de los más rancios y falaces tópicos acerca de esa España folclórica popularizada por los viajeros europeos del siglo XIX ansiosos de exotismo que presenta al español como un “medio moro”, por decirlo de manera coloquial.

Pero aún hay más, y peor. Se refiere la ley en cuestión a la religión islámica otorgándole la condición de “secular tradición en nuestro país”. Y eso a 500 años de la toma de Granada (1492) y a 400 años de la expulsión de los moriscos por Felipe III (1609). Eso no es otra cosa que adoptar los argumentos de los islamistas que buscan recuperar el “paraíso perdido” de Al-Ándalus, los cuales consideran los siglos de desislamización completa de España como un paréntesis nulo e invalido, como un intermedio ilegítimo pronto a cerrarse.

Mediante el reconocimiento de “religión de secular tradición en nuestro país”, el carácter islámico de España es afirmado en esta ley pues considera que la ausencia de musulmanes en España durante siglos no ha alterado la supuesta naturaleza islámica de nuestro país: una vez tierra musulmana, siempre tierra musulmana. Eso es lo que proclaman los islamistas que sueñan recuperar Al-Ándalus, eso es lo que afirman como en un eco los que hacen y firman esta ley. Tenemos en nuestra máximas autoridades los más firmes defensores de las tesis de nuestros enemigos. ¿Se puede hacer más y mejor en la traición?

Esa interpretación a contrapelo de la realidad histórica y del simple sentido común hace retroceder el reloj de la historia hasta el punto en que esta se muestra desfavorable al islam en nuestro suelo. La completa derrota del islam entre las postrimerías del siglo XV y los albores del XVII, su erradicación política, cultural y demográfica es considerada por los nostálgicos de la “España musulmana” un accidente, un episodio que sin duda hay que lamentar pero que está lejos de ser definitivo y que se encuentra, por el contrario, afortunadamente en camino de ser revertido. La situación actual en España vuelve coherente y factible el sueño del restablecimiento de Al-Ándalus. Volvemos a estar como antes. La imagen que ofrecen muchas ciudades ybarrios de nuestra geografía no desmerece el paísaje urbano del califato de Córdoba.

Lo trágico de todo esto es que las ideas (y tal vez hasta los objetivos) del enemigo ya empienzan a ser aceptados por los que tienen el deber de defendernos de él. Si esto no es traíción a la patria, ¿qué es entonces traición? ¿Por qué clase de renegados estamos gobernados, en primer lugar el Rey que pone su firma al pie de semejante documento?

No es que solamente hagamos una relectura en sentido proislámico y antinacional, condenando nuestra propia historia y denigrando por consiguiente nuestros antepasados, negando nuestra verdadera identidad, llevados por un insensato complejo de culpa y un desconocimiento pasmoso de nosotros mismos. No es que le demos la razón al enemigo, que sí, sino que vamos incluso más lejos: nos identificamos con él. El islam, nos dicen, es parte constitutiva de nuestro ser nacional, germen de nuestra personalidad histórica, elemento “de relevante importancia en la formación de la identidad española”. En esta novedosa versión, el español, sin saberlo ni sospecharlo siquiera, vendría a ser un imposible híbrido de europeo cristiano y de moro musulmán (formado a partes todavía por cuantificar), un hermafrodita civilizacional, tal vez el ser humano ideal, la materialización carnal de la Alianza de Civilizaciones en una nueva especie de bípedo implume vertical de pulgar oponible que sería la cumbre de la cadena evolutiva del Homo Sapiens: el “moro español”.

Hemos dado el salto cualitativo que nos lleva de la pregunta de si los moros de entonces eran españoles a la afirmación membreteada de que los españoles de ahora somos moros. El paso es de una importancia capital, de una extraordinaria gravedad. Este es el punto hasta el cual hemos descendido. Y nada indica que hayamos tocado fondo.

No creo que podemos limitarnos a pensar en la hipótetica ignorancia supina de los escribas encargados de la redacción de este texto. Debemos apuntar más arriba en la jeraquía de las responsabilidades y llamar las cosas por su nombre: los padres de esta ley son lisa y llanamente traidores y vendepatrias. El que su actuación esté dictada por la convicción o por el interés es una asunto totalmente menor ante la gravedad de la infamia de esa casta de felones y renegados al servicio del enemigo.

Ortega y Gasset dice en “España invertebrada” (1922): “Dado el desconocimiento de la propia historia que padecemos los españoles, es oportuno advertir que ni los árabes constituyen un ingrediente esencial en la génesis de nuestra nacionalidad ni su dominación explica la debilidad del feudalismo peninsular.”

Y añade Julián Marias en “España inteligible” (1985) comentando al mismo Ortega y Gasset: “(…) no fueron (los árabes) ingrediente esencial en la génesis de nuestra nacionalidad. Fueron un decisivo factor de nuestra historia, pero nuestra nacionalidad se construye frente a ellos, como algo ajeno a ellos, fundado precisamente en la repulsa permanente a la islamización. Ni por un momento admiten los cristianos exentos de la dominación árabe que ésta sea aceptable; ni siquiera como un hecho irreversible. No se avienen a la convivencia con otro país -o grupo de países- definidos por la condición islámica. (…) La nacionalidad española se construye desde el rechazo a lo islámico, que es el nervio del largo proceso que lleva de la conciencia de la España perdida a la Nación española de los Reyes Católicos”.

OPINIÓN Y ANÁLISIS | ALBERTO RAMOS

>> 'Los musulmanes de Al-Ándalus no eran españoles, su proyecto político era árabe'
Por Serafín Fanjul

>> Árabes y bereberes, acérrimos enemigos, encontraron en el levantamiento de los españoles el motivo de su unión. Juntos volvieron a ejercer de matarifes,

>> Con ustedes, el mulá Omar

>> Los moriscos, los yihadistas del siglo XVII

>> “En Córdoba no hubo convivencia entre las 3 religiones sino un régimen de apartheid despiadado y brutal”

>> Los Mártires de Córdoba: La persecución mahometana en la "culta" Al-Andalus (que no España).
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EL MITO DE LA CONVIVENCIA PACÍFICA

Mensaje por WEBMASTER el Sáb Jun 06, 2015 7:44 pm

Fue en el 711 cuando los moros atravesaron el Estrecho de Gibraltar, desembarcaron en la catolicísima Península Ibérica, se apoderaron del actual Portugal y la actual España, donde pese a Don Pelayo y al Cid Campeador y a todos los monarcas embarcados en la Reconquista se quedaron la friolera de ocho siglos. Y los que se creen el mito de la 'convivencia pacífica' que según los filo-islámicos caracterizaba las relaciones entre conquistados y conquistadores harían bien en releer las historias de los conventos y de los monasterios incendiados, de las iglesias profanadas, de las monjas violadas, de las mujeres cristianas o judías raptadas para ser encerradas en los harenes.

Harían bien en reflexionar sobre las crucifixiones de Córdoba, sobre los ahorcamientos de Granada, sobre las decapitaciones de Toledo y de Barcelona, de Sevilla y de Zamora. (Las de Sevilla, decretadas por Mutamid, el rey que adornaba los jardines de su palacio con cabezas cortadas. Las de Zamora, por Almanzor, el visir definido como el-mayor-líder-que-haya-dado-jamás-la-España-Islámica.) ¡Por los clavos de Cristo! Si se invocaba el nombre de Jesús o de la Virgen te ajusticiaban en el acto.

Crucificados o decapitados o ahorcados. Y a veces empalados. Si se tocaban las campanas, lo mismo. Si se llevaba una indumentaria verde, el color del Islam, ídem. Al paso de un musulmán los perros-infieles debían echarse a un lado, inclinarse. Si el musulmán los agredía o los insultaba, no podían rebelarse. En cuanto al detalle de que los perros-infieles no tuviesen la obligación de convertirse al Islam, ¿sabes a qué se debía? Al hecho de que los conversos no pagaban impuestos. Los perros-infieles, en cambio, sí.


Fuente: La fuerza de la razón de Oriana Fallaci.
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Las esclavas de Al andalus. Primera potencia en el trafico humano

Mensaje por ¿Sabías Que? el Sáb Jul 04, 2015 1:36 pm

Se suele hablar de las extensas virtudes de la España bajo la espada del Islam. Constantemente se nos pinta una España del centro y norte semi bárbara, de rudas costumbres, dominada por monarcas igual de bárbaros anclados en épicas retóricas con origen visigótico. Y por el contrario.. AL-andalus, Oh! Esa Al Andalus donde todo era paz, felicidad y tolerancia. Una Al Andalus gloriosa y fértil de poetas cultura y artes. De mezquitas y gigantescos palacios.

Pocas veces se habla de esa otra cara del reino musulmán en Hispania. Pocas veces se habla, de como durante el periodo de Al Andalus, nuestra península se convirtió en un centro de comercio, venta, o “change” de esclavos a nivel mundial. Fue especialmente un lugar donde los “civilizados” árabes del la época, traían sus cargamentos humanos procedentes mayoritariamente de Europa del Este. Bielorrusia, estepas de Crimea (Ucrania), Polonia, Bulgaria o Rumania. Mercados humanos, donde muchachas jóvenes eran vendidas a grandes nobles musulmanes para engrosar sus harenes en el mejor de los casos. O para ser esclavas sexuales en el peor de ellos.

Donde jóvenes campesinos eran cambiados como burros o caballos por comerciantes de riqueza acomodada, convirtiéndoles en los famosos eunucos que cuidaban los “rebaños de esclavas” que tenían algunos pudientes árabes. Naturalmente, para que todo saliera como tenia que salir, los jóvenes eran castrados. Evitando así que pudieran tener o sentir ningún deseo sexual hacia las esclavas. Igualmente los califas u hombres pudientes de esa torre de la paz y la tolerancia que fue Al Andalus, compraban niños u adolescentes para practicas sexuales aberrantes. De los lideres turcos que invadieron Ucrania, los cosacos decían de su “afición” por los jovencitos. Gustando a los lideres musulmanes de la compañía de algunos de ellos en sus campañas militares.

Naturalmente son conocidas las razzias de los musulmanes contra los reinos del norte hispano. Siendo la caza de mujeres y hombres cristianos una parte importante de ese botín. Todos recordaremos el pago de cien doncellas vírgenes que se obligo a pagar al reino de Leon por los señores pacíficos e ilustrados del sur. Doncellas que eran reclutadas a lo largo de todo el territorio que en esos años comprendía Leon, es decir; desde Galicia, hasta Castilla, Navarra, Asturias Cantabria.

Mujeres violadas, jóvenes de no mas de 11 años, obligadas a dejar sus tierras, para ser siervas sexuales de los nobles andalusíes.

Esta es la otra cara de ese mundo de armonía y cultura infinita que fue Al Andalus. Posiblemente una primera potencia en conocimiento matemático. Pero igualmente primera potencia de esclavitud y trafico de seres humanos en Europa.
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"La época de Al-Andalus fue terrorífica"

Mensaje por WEBMASTER el Lun Jul 27, 2015 6:21 pm

Serafín Fanjul es miembro de la Real Academia de la Historia y exmilitante del Partido Comunista
Catedrático de literatura árabe

«Hoy en día nadie, ni los historiadores arabistas, creen que Al-Andalus fue un crisol; fue una época terrorífica», argumenta con vehemencia Serafín Fanjul (Madrid, 1945), catedrático de Literatura árabe, miembro de la Real Academia de la Historia y látigo de los intelectuales complacientes con el Islam y con los nacionalismos periféricos españoles. Fanjul desmonta con sus estudios la idealización de la armonía de las Tres Culturas durante la época de convivencia en la Península de moros, judíos y cristianos. «Los que defienden esa majadería no han leído nada», responde sin contemplaciones antes de enfilar a Juan Goytisolo, «un señorito que ha vivido de creerse un escritor maldito» que no ha superado las teorías de Américo Castro. Exmilitante del PCE, Fanjul desgrana severas descalificaciones hacia Podemos en esta entrevista en exclusiva con Epipress porque considera a este partido «algo poco serio que puede dar grandes disgustos». Insta a las autoridades a que obliguen a los musulmanes residentes en nuestro país a cumplir las leyes y la Constitución y recrimina el silencio de las feministas respecto a la matanza de niñas cristianas en países como Nigeria.

Yihad significa combate por la fe. ¿Qué tiene que ver esa guerra santa con el Corán?
En el Corán se exhorta a hacer la guerra por Dios para difundir la fe musulmana. Yihad significa dos tipos de esfuerzo: uno es el interior y el otro el del combate físico contra los enemigos del Islam. Para el 90% de los musulmanes, la yihad tiene que ver con ese combate. Es una obligación de todo musulmán luchar contra los enemigos del Islam.

¿Qué tenemos que temer entonces los occidentales?
Los occidentales tenemos que temernos a nosotros mismos, a la debilidad que tenemos y que mostramos. Nuestra sociedad, sobre todo la española, se ha vuelto muy blandita porque se ha acostumbrado a vivir demasiado bien y no nos percatamos de que hay otras sociedades que viven mal y que no tienen el concepto del valor de la vida que tenemos nosotros. Cuando se vive en situaciones precarias se relativiza mucho lo que se hace, aunque la mayor parte de los terroristas tan solo cumplen órdenes de dirigentes.

¿Qué tipo de dirigentes?
Personas que no son pobres como ellos, gente acomodada que actúa por venganza, rencor, revancha y resentimiento personal. Son personas que viven entre nosotros resentidas con la sociedad y que atisban si no hacen algo un futuro frustrado y un presente muy feo.

¿Cómo debe comportarse España con nuestro vecino Marruecos para evitar los problemas de la inmigración ilegal, el tráfico de drogas y la reclamación de Ceuta y Melilla que amenazan nuestras relaciones con el mundo musulmán?
El problema de la inmigración pasa por defender seriamente nuestras fronteras. Yo no puedo entrar en Nigeria por donde quiera y sin documentación. Hay que presionar a Marruecos desde la diplomacia porque cuando ayuda en este problema se ven pronto los resultados. Lo que está claro es que en España se trata bien a los inmigrantes. Otra cosa es lo que sucede en Ceuta y Melilla. Hay que hacer ver a Marruecos mediante hechos que son territorios nuestros y eso se hace con más inversión en esas ciudades e impidiendo que la proporción de musulmanes crezca como está creciendo. Los gobiernos españoles han demostrado una gran inopia con este tema. Si no se actúa, la balanza en pocos años puede estar a favor de Marruecos. Donde sí funcionan las relaciones entre España y Rabat es en el tema de la seguridad para frenar el islamismo radical.

Juan Goytisolo, flamante premio Cervantes, acaba de escribir que usted ha cambiado de bando y que en las últimas décadas ha puesto su talento al servicio de desmontar el mito de Al-Andalus y de la España de las Tres Culturas.
Esa es la respuesta que ha dado a un artículo que escribí hace unos meses. No me parece que Goytisolo se merezca el Cervantes. Eso es más bien una majadería del secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, un pepero que quiere hacerse el progre por lo que pueda pasar en el futuro.

¿Cómo hay que interpretar hoy la afirmación de Américo Castro de que lo español se formó en el crisol de la proximidad-rechazo de las tres castas: cristianos judíos y musulmanes?
Le recomendaría a Goytisolo que leyese a Sánchez-Albornoz. Hoy en día, nadie, ni los historiadores arabistas se creen eso de que Al-Andalus fue un crisol.

¿No era una especie de paraíso?
Fue una época terrorífica y las pervivencias que quedan de ella en España son escasísimas. Como digo esto, Goytisolo siente que le rompo el juguete. También soy crítico con Sánchez-Albornoz porque no creo que lo que somos hoy sea continuidad de la Cueva de Altamira.

¿No venció don Pelayo a los moros en Covadonga?
No sé si se produjo la batalla de Covadonga, lo que sí sé es que en el siglo VIII entraron unos 100.000 árabes en la Península y entre los años 730 y 740 se dieron unas hambrunas tremendas en las zonas de Asturias y Galicia que obligaron a los musulmanes que se habían asentado en el Norte a regresar a su tierra bereber. Fue un éxodo obligado por el hambre más que una heroica batalla de don Pelayo, que desde luego aprovechó esa huida para impulsar la monarquía astur-leonesa.

¿Qué opina entonces de la corriente de intelectuales que idealizan la etapa de Al-Andalus?
Que no saben de lo que hablan.

Son los que ponen a Maimónides como ejemplo de convivencia de las Tres Culturas.
A Maimónides y a Averroes y resulta que los dos fueron personajes perseguidos por los musulmanes. Los que dicen eso no tienen ni idea, son políticos y escritores aficionados como Goytisolo. Maimónides era judío y cuando la ocupación almohade se tuvo que islamizar a la fuerza. Se fue a Marruecos y luego a El Cairo donde vivía como criptojudío hasta que fue procesado por apóstata. Tuvo la suerte de que un amigo suyo le ayudase durante el proceso y le absolviesen. Maimónides maldice en su epístola a los judíos de Yemen al islam y a los cristianos.

¿Hubo armonía o no entre las Tres Culturas?
Nunca hubo armonía, eran tres comunidades yuxtapuestas con intercambios comerciales, económicos y administrativos. Lo que había eran dos culturas y tres religiones porque los judíos tendieron a adoptar la cultura romance o la árabe. Era lo más parecido al Apartheid de Sudáfrica.

Profesor, ¿no se ha pasado usted al decir que si la ablación, una práctica ancestral del Valle del Nilo de la época de los faraones, fuera defendida por todos los árabes las feministas multiculturalistas se apresurarían a calificarla de excelente?
No digo exactamente eso. Lo que creo es que las feministas occidentales tienden a ser grandes defensoras de otras culturas y por razones políticas toman o no partido por una cosa u otra. No les veo alzar mucho la voz por las mujeres cristianas que están matando en Nigeria, pero pronto enarbolan la bandera de la libertad religiosa si a una musulmana no la dejan entrar en un espacio público con el pañuelo puesto por razones de seguridad. Son feministas y progres que tienen una doble vara de medir. ¿Por qué se hace la vista gorda con las niñas españolas que se llevan a Senegal para mutilarlas? Eso hay que perseguirlo penalmente. Las feministas son sumamente laxas para unas cosas y tremendamente intransigentes para otras. En España hace falta un poco más de objetividad.
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LA MASACRE DEL ARRABAL DE CÓRDOBA 25 MARZO DE 818 D.C

Mensaje por Abraham el Lun Sep 07, 2015 6:43 am


ARRABAL CORDOBA

La verdad, lejos de lo que nos quieren hacer creer, la buena convivencia entre España y el islam no ha sido muy frecuente (todo lo contrario y atentos a la lectura de este texto). A lo largo de nuestra Historia, la espada y el alfanje se han cruzado en batallas muy violentas. En esta ocasión, comentaré brevemente lo que ocurrió en Córdoba el 25 de marzo de 818.

En los tiempos del Emirato, el arrabal de Saqunda era una barriada muy populosa de Córdoba . En este arrabal vivía la plebe cordobesa, los artesanos y los pequeños mercaderes muwallads o cristianos.

Por culpa de una discusión entre un guardia del emir y un herrero del arrabal (artesano) saltó la chispa que iba a terminar con una brutal masacre.

La versión predominante es que el soldado del emir atacó al herrero y la muerte de éste desencadenó la revuelta (v. Lévi-Provençal, E., Histoire de l’Espagne musulmane, 3 vols., Paris/Leiden, 1950-3, 166)

Cuando el emir Al-Hakam regresaba de una jornada de caza, se encontró con la revuelta popular . La respuesta de Al-Hakam fue terrible, ordenó a la caballería entrar en el arrabal a sangre y fuego y terminar con la protesta popular de los cordobeses.

«El emir al-Hakam declaró presa lícita a las mujeres de los del Arrabal y sus secuaces de los otros arrabales de Córdoba, así como autorizó todo acto de muerte, saqueo e incendio durante tres días…» Ahmad b. Muhammad al-Râzï: Muqtabis

La matanza duró 3 días, el arrabal fue completamente arrasado por los moros y roturado para que nadie lo volviera a ocupar.

La despiadada represión por parte del emir al-Hakam I , se remató crucificando vivos a 300 supervivientes.
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La toma de Granada y los paraísos perdidos

Mensaje por Cybernauta el Dom Ene 03, 2016 12:58 pm

Que la colonización europea no fue un acto amistoso, es evidente. Que su historia está llena de episodios de violencia contra los colonizados, no hay quien lo discuta. Pero resulta infantil la tendencia a idealizar a las civilizaciones y grupos humanos que los colonizadores encontraron.

En el caso concreto de la colonización española de América, si los conquistadores fueron capaces de vencer con un puñado de hombres al imperio azteca, por ejemplo, fue porque pudieron fácilmente poner de su lado a los pueblos sometidos por ese imperio terriblemente cruel, en el que los sacrificios humanos masivos estaban a la orden del día. Los conquistadores no vinieron a alterar con su presencia ninguna paz idílica, sino a sustituir un estado de barbarie por otro con un grado de humanidad que distaba mucho de ser perfecto, pero que desde luego era bastante mayor.

Los ingleses, mucho más brutales como colonizadores que los españoles, aunque también mucho más pragmáticos, cometieron multitud de desafueros allá donde tomaron posesión, es cierto. Pero también lo es que, en lugares como la India, fue la colonización inglesa lo que permitió empezar a poner fin a costumbres como la de quemar a las viudas en las piras funerarias de sus maridos. Costumbre, por cierto, la de forzar a las viudas a acompañar al marido a la tumba, que también se practicaba entre los incas de alcurnia antes de la llegada de los españoles.

Así pues, a cada cual lo suyo. Seamos conscientes de lo que de malo pudieran haber hecho los europeos, pero sin cometer el error de pensar que lo que había en todos los lugares antes de su llegada era mejor. Porque en la mayoría de los casos era infinitamente peor.

Viene esto a cuento de que, ayer, algunos majaderos se manifestaron en las redes sociales contra el aniversario de la toma de Granada por parte de los Reyes Católicos, al grito de "¡No a la toma!". Dejando de lado que, más que una conquista, fue una reconquista de algo que los árabes habían tomado previamente, lo cierto es que la capitulación de Granada significó el fin de la España musulmana y el triunfo, por tanto, de la cristiandad.

Quizá alguien aborrezca la civilización cristiana o reniegue de ella. Quizá a alguien le de por idealizar la España musulmana. Quizá a alguien le guste fantasear con la idea de qué habría pasado si la Reconquista hubiera fracasado y toda España hubiera sido sometida por Al-Andalus. Pero España es hoy lo que es, porque su Historia ha sido la que ha sido. Igual que nosotros somos lo que somos, porque nuestros antepasados fueron los que fueron. Fantasear con lo que habría pasado si la Historia hubiera sido distinta, tiene tanto sentido como pensar qué habría ocurrido si tu tatarabuela se hubiera casado con el hombre al que verdaderamente amaba y no con el rico del pueblo: para empezar, de haber ocurrido eso, tú no existirías.

Pero en este caso no tenemos que recurrir a ninguna bola de cristal para tratar de ver cómo habrían evolucionado las cosas: basta con fijarse en lo que sucede al otro lado del Estrecho de Gibraltar.

Si España hubiera permanecido en la órbita de influencia del Islam, probablemente en el mejor de los casos estaríamos como Túnez, peleando por conservar una frágil democracia. En el peor, como Arabia Saudí, aplicando la sharía a una población sometida, en la que las mujeres gozarían de unos pocos derechos más que los animales de compañía. O como Libia, desangrándonos en medio de cruentas luchas tribales. O como Turquía, en plena involución hacia el fundamentalismo islamista. O como Egipto, sometidos a una feroz dictadura militar a la que Occidente contemplaría como un mal menor frente a la amenaza, real o supuesta, del fundamentalismo.

Como no soy precisamente sospechoso de islamofobia, me puedo permitir el lujo de decir, sin ningún rubor, que tendríamos que estar dando gracias todos los días a los Reyes Católicos por haber hecho que España quedara inserta para los restos en la cultura occidental. Entre otras cosas, porque gracias a eso algunas majaderas pueden salir hoy en público a decir "¡No a la toma!" sin necesidad de llevar burka.

La civilización cristiana tiene mucho de lo que arrepentirse. Es en nuestra gloriosa civilización occidental donde se inventaron, por ejemplo, las cámaras de gas. Así que no somos quiénes para mirar con complejo de superioridad a ninguna otra civilización existente. Pero lo cierto es que, puestos a elegir, resulta mucho más cómodo, si eres gay, que no te cuelguen de una grúa. Y resulta mucho más agradable, si eres mujer, que no te lapiden por adúltera. Y resulta mucho más reconfortante, si eres padre, que nadie pueda convencer a tu hijo de que se haga explotar para matar unos cuantos infieles.

A lo mejor mañana cambian las cosas. O al año que viene. O dentro de cien años. Pero hoy por hoy, nuestra civilización cristiana ha logrado fructificar, tras muchas vicisitudes, en unas sociedades occidentales relativamente tolerantes, mientras que el Islam lucha aún por recorrer el mismo camino.

Decir "¡No a la toma!" el mismo día que Arabia Saudí ejecuta a 47 personas, o al día siguiente de que el presidente turco ponga al régimen presidencialista de Hitler como modelo, indica que hay gente que se aburre mucho. O que necesita cariño. O que cobra por decir chorradas, que también pudiera ser.

Luis del Pino
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Los musulmanes implantaron un «régimen perverso» en Al-Andalus para «la humillación» de los cristianos

Mensaje por Abraham el Miér Ene 13, 2016 8:58 pm

El historiador Rafael Sánchez Saus pone como ejemplo que un cristiano que matara a un musulmán, aún en defensa propia, era indefectiblemente condenado a muerte, no así al contrario; o que el testimonio de un cristiano contra un musulmán no valía ante un tribunal
El historiador Rafael Sánchez Saus, catedrático de Historia Medieval de la Universidad de Cádiz ha afirmado en una entrevista a Efe que los musulmanes que sometieron la Hispania visigótica, Al-Andalus, implantaron un «régimen perverso» para «la humillación continúa» de judíos y, particularmente, cristianos.

Ese régimen perduró siglos y «quienes ponen a Al-Andalus como ejemplo de tolerancia lo que hacen es una manipulación brutal en términos históricos», según Sánchez Saus, autor de «Al-Andalus y la Cruz» (Stella Maris).

El dominio «ejercido por una pequeña minoría de guerreros musulmanes orientales y norteafricanos» sobre una mayoría de cristianos autóctonos supuso «el sometimiento político, religioso y la inferioridad jurídica y moral» de los cristianos sometidos mediante ese «régimen perverso» que los mantenía discriminados en todos los órdenes sociales y ámbitos de la vida cotidiana.

La humillación de cristianos y judíos

«Toda la legislación, cualquier disposición y el espíritu de las normas» tendían someter dejando patente «la humillación, la debilidad y la derrota» de los cristianos, que tenían que pagar impuestos superiores, mientras que las multas por las mismas infracciones eran la mitad de cuantiosas para los musulmanes.

Entre otros ejemplos, el historiador ha puesto que un cristiano que matara a un musulmán, aún en defensa propia, era indefectiblemente condenado a muerte -no así al contrario-; que el testimonio de un cristiano contra un musulmán no valía ante un tribunal; que un cristiano había de levantarse si entraba un musulmán y sólo podía pasarle por el lado izquierdo, considerado maldito.

Igualmente un cristiano no podía montar a caballo en presencia de un musulmán, ni podía tener servidumbre musulmana, ni la casa de un cristiano podía ser más alta que la de un musulmán hasta el punto de, en ese caso, tener que demoler el piso superior.

Ese «régimen perverso» se mantuvo en la Península durante siglos, por lo que el historiador ha afirmado que «la realidad de la vida de los cristianos en Al-Andalus poco o nada tiene que ver con las ensoñaciones interesadas que nutren un mito construido a costa de la verdad histórica».

Las ensoñaciones interesadas sobre Al-Andalus

Como ejemplo «arquetípico, casi risible» de esas ensoñaciones, Sánchez Saus ha puesto las efectuadas por el escritor Antonio Gala, que, como otras semejantes, ha achacado a «un déficit de identificación de los españoles con su propio país» y a un intento de buscar en un periodo histórico idealizado «todo lo que le falta a España y a su cultura», por ejemplo en materia de tolerancia sexual.

«No hay libertad sexual en el Islam ni la ha habido nunca» y en Al-Andalus «lo que hubo fue la utilización de la mujer o de un joven en beneficio de quien imponía las normas», ha concluido.

Sánchez Saus explica en «Al-Andalus y la Cruz» que aunque las ventajas ofrecidas a los conversos al Islam llevaron a numerosos cristianos a la apostasía, otros muchos optaron por la emigración pese a lo cual hacia el año 950 la Península era mayoritariamente cristiana.

Dos siglos más tarde esa cristiandad hispánica se había desintegrado por la inmersión en la cultura árabe y por la persecución declarada contra ella por almorávides y almohades. De las actuales reivindicaciones islamistas sobre Al-Andalus ha señalado que son equivalentes «a que España reivindicara la Patagonia a Argentina».

«Habrá musulmanes que puedan sentir que aquella construcción que fue Al-Andalus -una construcción que desapareció igual que se creó- forma parte de su patrimonio cultural; otra cosa es deducir de ese periodo histórico algún derecho sobre la España actual», ha concluido
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'España se forja contra el Islam'

Mensaje por Cybernauta el Sáb Feb 27, 2016 12:39 pm

El autor de "La quimera de Al Ándalus" derriba el mito de las tres culturas y de la pretendida herencia musulmana en España, pero también de la Reconquista, que habría dado comienzo por "una hambruna".

SERAFÍN FANJUL, CATEDRÁTICO DE ESTUDIOS ÁRABES

“Podréis vosotros, amigos andaluces, gozar de la autonomía política que ahora deseáis. Porque sois nietos de los conquistadores cristianos, podréis vivir autónomos dentro de España”. Quien así hablaba era Claudio Sánchez Albornoz, ilustre historiador y ministro de la Segunda República Española. Hoy sus tesis sólo las recoge Serafín Fanjul, catedrático de estudios árabes. La mayor parte de sus colegas de profesión, y no digamos ya opinión pública, está en otras coordenadas: España, y en particular su mitad sur, sería heredera directa, de la cultura islámica. En lo cultural, pero también en lo genético.

Serafín Fanjul es incorrecto. Conoce en profundidad el Islam, la lengua, la cultura y las sociedades islámicas. Y explica que” existen datos para creer que las ideas básicas de Mahoma se inspiran en los antiguos cristianos de Arabia, del Yemen y de lo que ahora es Jordania”. Fanjul cuenta que habían muchas tribus que eran cristianas - cristianos monofisitas-. Incluso, dice, “se llegó a considerar en algún momento al Islam como una secta derivada del Cristianismo”. Cuenta que hay estudios, publicados hace 60 años “y que hoy en día es imposible reeditar, porque lo matan al que se atreva”, que iban por ahí.

Lea la entrevista aquí
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Al-Andalus contra España – Serafín Fanjul

Mensaje por ¿Sabías Que? el Lun Abr 25, 2016 5:17 pm

Fruto del Romanticismo literario se desarrolla en el siglo XIX la mitificación de al-Andalus. Desde entonces, dos imágenes por igual hipertrofiadas tienden a representar en exclusiva esta faceta de la Historia de España.

Y si bien hoy nadie sostiene en serio que ignorancia, despoblación y desertización africanas fueran el corolario inevitable de la invasión musulmana, por el contrario -y por razones muy del momento- sí subsiste una corriente publicística que no se contenta con embellecer en su magín los surtidores del Generalife con bancos o jardines de hace cuatro días, inconsciente del daño que a la propia comprensión han perpetrado los malos poetas y va mucho más lejos, manteniendo que un al-Andalus superior, refinado y culto sucumbió ante unos cristianos bárbaros, ignorantes y torpes.

La idealización mauróflla, al retomar para la Hispania musulmana dos de los mitos más caros al eurocentrismo (el del Buen Salvaje y el del Paraíso Perdido), trasluce una actitud que se sale del terreno del análisis racional de la sociedad y de la Historia y se hunde en el de la fe o las creencias religiosas.

Serafín Fanjul es Catedrático de Literatura Árabe en la Universidad Autónoma de Madrid, autor de La quimera de al-Andalu.s (Siglo XXI, 2004), así como de diversos estudios literarios (Literatura popular árabe, Cancianes populares árabes y El mawwal egipcio) y de varias traducciones de obras cimeras de la literatura árabe (Libro de los avaros de al-Yahiz, A través del islam de lbn Battuta, Maqamas de al-Hamadani o Descripción general de África de Juan León Mricano); también ha publicado un libro de relatos breves (El retorno de Xan Furabolos) y dos novelas (Los de Chile y Habanera de Alberto García).

Reseñas

“Fanjul ha hecho añicos en Al-Andalus contra España la idea de una sociedad musulmana refinada, pacifica y culta que fue doblegada por unos cristianos caracterizados por el salvajismo y la barbarie [… ] desmonta la imagen idealizada de al-Andalus como tierra de tolerancia y de convivencia entre las tres culturas y las tres religiones monoteístas.”

«Al-Andalus es un mito romántico y la herencia árabe en España es escasa»

El autor ofrece esta conferencia ‘España, tierra de prodigios’ en el Aula de Diario LA RIOJA, en el centro cultural de Ibercaja en Portales Su discurso ofrece una visión crítica sobre algunos mitos del mundo islámico – Si le parece a usted hablamos de la última amenaza de Al Qaida..

– Es una campaña de presión contra Occidente. España, además, es un objetivo por su Historia. Al-Andalus era un mito literario para los árabes hasta hace 20 años. Pero en los últimos diez ha tomado un sesgo diferente con actitudes netamente peligrosas. Ya no es un motivo literario, sino de recuperación física de un territorio que fue musulmán en otros tiempos. Es un asunto muy grave que no se puede tomar a broma.

– En Occidente y España hay sectores más preocupados en defender derechos ajenos mientras ignoran la cultura propia, cuando no la atacan directamente…

– Ahí confluyen varias cosas de la sociología de masas española. Por un lado, la falta de cultura básica de formación e información. Eso propicia un desconocimiento propio y deja unos espacios grandísimos para que vengan otros a ocuparlos. Por otro lado hay una mala conciencia inoculada por el ancestral masoquismo español que viene desde la pérdida de la hegemonía política en Europa. Pesimismo y encerramiento han generado un sentimiento de complacencia en el masoquismo, en la autodestrucción, en la negación de los valores propios… Aquí nos hemos apuntado a una crítica europea exarcebada al colonialismo que tiene poco que ver con nuestra historia.

– El desconocimiento conlleva un desprecio a lo propio y un vacío frente a lo ajeno…

– Efectivamente. Los musulmanes tienen las cosas clarísimas. Presentan una cultura monolítica, agresiva, saben lo que quieren aunque sean cosas absurdas, injustas o brutales. Y todo eso frente a gentes que no tienen más objetivos inmediatos que resolver el fin de semana… La situación es muy mala. El vacío religioso también es grave, con independencia de cuál sea la opción de cada uno.

– Es como si estuviéramos cargados de complejos estúpidos…

– Hace años que vengo reclamando un rearme ideológico de España. Una religión tan agresiva como el Islam sólo se puede combatir con otra religión que no sea tan violenta pero que sea muy clara en creencias y objetivos.

– Pero ahora toca hablar de la multiculturalidad y de integración…

– También se habla de más cosas… Hay otra gente que trabajamos por el rearme moral e ideológico de España. Y eso va más allá del plano estrictamente político de una nación determinada. Se trata de una sociedad, de unos valores que tenemos que defender porque van a desaparecer o se van a quedar en manos de algo que es objetivamente peor.

– Habla de valores occidentales…

– Sin duda. Valores como la libertad, la igualdad de sexos, una sociedad abierta, los derechos humanos son valores indiscutibles y no podemos perderlos por inhibición ni por cobardía. La propuesta de los islamistas es reislamizar España y el mundo.

– Analizando la Historia siempre terminan echándonos la culpa de todos sus males.

– En buena parte la culpa es nuestra. Hablan y montan el número por las caricaturas de Mahoma pero hoy se están produciendo a diario y de manera generalizada abusos y matanzas contra los cristianos en los países musulmanes y nadie dice ni palabra…

– Es que si usted sigue con ese discurso le llamarán ‘facha’…

– Sí, claro. Ya lo he oido. Si defender la libertad y la igualdad es ser ‘facha’, yo soy ‘facha’.

– Al-Andalus es una entelequia…

– Una cosa es la Historia y otra, los inventos de armonía entre las tres religiones… Autores europeos y árabes y los románticos inventaron esa entelequia cultural….

– Blas Infante, por ejemplo, escribió cosas propias del pensamiento sabiniano…

– No quiero cargar la mano diciendo lo que pienso de Blas Infante… Es que en la época se produjo una exposición de mininacionalismos aldeanos, al socaire de la pérdida de las últimas colonias, el comedero de vascos y catalanes, curiosamente. Y es ahí cuando empiezan a pensar que España ya no es necesaria y a descubrir mentiras absurdas y mitológicas. En Andalucía no había burguesía nacionalista y tuvieron que inventar un pasado, lo más raro, lo más exótico, los omeyas, los nazaríes…

– Pero no es menos cierto que el calabobos de la herencia árabe ha llegado hasta los libros de texto y llena periódicos y revistas…

– De todo eso hay bastante poco. Son mitos sin fundamento racional. En el idioma hay unas cinco o seis mil palabras de origen árabe, la mayor parte de las cuales no se usan. Son palabras relacionadas con la vida material y agrícola. En el siglo XIII, el volumen de léxico que hay de origen árabe es el 0,5 por ciento.

El léxico que tiene Cervantes de origen árabe es del 1 por ciento. Y si hablamos de población, casi en su totalidad es de origen norteño y procedente de repoblaciones realizadas a partir del siglo XIII. Link
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Antonio Pérez Henares: «Lo que decían los almohades hace 900 años lo dicen hoy los yihadistas»

Mensaje por Cybernauta el Miér Mayo 11, 2016 8:04 pm

Entre los papeles que acumula Antonio Pérez Henares en su despacho hay un carné a del Partido Comunista a su nombre y una tarjeta que lo presenta como Redactor Jefe del diario Mundo Obrero. Conoce la historia reciente pero decidió escribir de la Edad Media, una época que ha vuelto a cultivar con «El Rey pequeño» (Ediciones B), la historia del monarca que decantó la Reconquista y protegió a España del islamismo radical.

—No está muy tratado Alfonso VIII en la literatura.

—A mí me gustan esos personajes que son absolutamente trascendentales y que, sin embargo, se les ha hecho poco caso. ¿Qué me fascina de Alfonso VIII? Que empezase siendo un rey acosado, sometido a todo y que luego acabase siendo el vencedor de las Navas de Tolosa. Él se quedó huérfano de padre y madre a los tres años y cuando tiene ya trece años se produce un incidente en el que demuestra mucha determinación. Van a cercar el castillo de Zorita de los Canes, retienen a sus condes y decide que no se marcha hasta que los liberen.

—El lenguaje de los almohades en el libro no se diferencia mucho del que utilizan hoy los yihadistas..

—Es que lo decían los almohades es lo que estoy oyendo hoy entre los que predican la yihad. Casi 900 años después. En el mundo islámico hay una tendencia a volver a lo más tenebroso del medievo, a la teocracia más terrible y a la imposición bestial de todo eso. Te aterra porque el mundo occidental ha cambiado mucho, ha tenido una Ilustración, ha tenido Derechos Humanos. Te das cuenta de que lo que nos amenaza es tenebroso.

—¿No estaremos en otra cruzada?

—Es que para ellos es la Guerra Santa, la subyugación, poner a todos bajo su interpretación del Islam, pues a los primeros que matan es a los musulmanes que se niegan a eso.

—¿Por qué se sabe tan poco de un Rey que protegió a España de ese problema?

—No deja de ser un poco... También hay que entender cómo somos los españoles con la historia. Los españoles ignoramos la historia de una manera profunda, nos enorgullecemos de ignorarla y encima nos avergonzamos de ella. Es algo que no creo que suceda en otro país de Europa.

—¿A quién le regalaría un libro de historia?

—Aunque sé que algunos son buenos lectores, le regalaría un libro de historia a los 350 diputados que salgan de las elecciones del 26-J. Si les regalasen una buena enciclopedia de España sin estupideces y sin anteojeras ideológicas a lo mejor nos hacíamos un favor a todos. Les vendría bien. Una enciclopedia sin prejuicios y que no pretenda juzgar esa historia con los parámetros del siglo XXI, que es lo más estúpido que se puede hacer. Porque eso alimenta la leyenda negra.

—¿Ha crecido ahora más que nunca esa leyenda?

—Sí, sí. Existe una tendencia falsamente progre, que a mi juicio es profundamente reaccionaria, que consiste en satanizar todo lo que significa España y lo español y suponer que eso ya en sí mismo es facha. Lo que vienen a decir es que los españoles tenemos el pecado original de serlo. Es como si hubiéramos nacido con una mancha, excepto si abjuramos de nuestra propia identidad. Yo me niego. Y lo dice alguien que ha sido desde muy jovencillo militante y hasta un dirigente del Partido Comunista Español en la clandestinidad. Hay una cantidad de antifranquistas sobrevenidos... El antifranquista sobrevenido es una especie que prolifera como las setas. He de decirte que en la época de verdad... ¡Qué pocos éramos! Éramos cuatro. Y con mucho miedo. Y ahora te salen a millones. No mire, eso cuando tocaba, porque ya no hay. Te dicen que sí, que queda franquismo. ¿Dónde? Pues en el programa de Wyoming creo, que es donde más oigo hablar de Franco. Donde más oigo hablar de Franco es en los programas presuntamente de izquierdas. Parece que necesitan de ello de una manera enfebrecida.

—¿Ha crecido ahora más que nunca esa leyenda?

—Sí, sí. Existe una tendencia falsamente progre, que a mi juicio es profundamente reaccionaria, que consiste en satanizar todo lo que significa España y lo español y suponer que eso ya en sí mismo es facha. Lo que vienen a decir es que los españoles tenemos el pecado original de serlo. Es como si hubiéramos nacido con una mancha, excepto si abjuramos de nuestra propia identidad. Yo me niego. Y lo dice alguien que ha sido desde muy jovencillo militante y hasta un dirigente del Partido Comunista Español en la clandestinidad. Hay una cantidad de antifranquistas sobrevenidos... El antifranquista sobrevenido es una especie que prolifera como las setas. He de decirte que en la época de verdad... ¡Qué pocos éramos! Éramos cuatro. Y con mucho miedo. Y ahora te salen a millones. No mire, eso cuando tocaba, porque ya no hay. Te dicen que sí, que queda franquismo. ¿Dónde? Pues en el programa de Wyoming creo, que es donde más oigo hablar de Franco. Donde más oigo hablar de Franco es en los programas presuntamente de izquierdas. Parece que necesitan de ello de una manera enfebrecida.

—En Madrid hay mucha controversia con las placas y la Memoria Histórica.

—Yo creo que habría que hacer, de una vez por todas, la cuestión de enterrar a la gente dignamente. Pero que no empiecen a revolver el Valle de los Caídos ni a cambiar el nombre...

—Pues un juez ha dado permiso para ello.

—Ya lo sé. Quieren buscar una osamenta entre 36.000. Ese juez simple y llanamente es tonto. Hay que decirlo: ese juez es un idiota. Así de claro. Será todo lo juez que quiera, pero es un profundo idiota. Yo le daba un pico y una pala y le decía: «Usted mismo». Es un bobo. Así de claro. De vez en cuando hay que decirlo. Y si quiere que me procese. ¿Por qué lo ha hecho? Porque se ha puesto estupendo. Creo que es absolutamente esencial que la gente pueda enterrar dignamente a sus muertos y creo que deberíamos hacer lo posible para que así sea. Yo no quiero que gente que estuviera en un golpe de Estado sea ensalzada, pero tampoco quiero que se borre la realidad de mi país. ABC
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LAS ESCLAVAS DE AL ANDALUS. PRIMERA POTENCIA EN EL TRÁFICO HUMANO.

Mensaje por Infornauta el Sáb Jun 18, 2016 7:31 pm

Se suele hablar de las extensas virtudes de la España bajo la espada del Islam. Constantemente se nos pinta una España del centro y norte semi bárbara, de rudas costumbres, dominada por monarcas igual de bárbaros anclados en épicas retóricas con origen visigótico. Y por el contrario.. AL-andalus, Oh! Esa Al Andalus donde todo era paz, felicidad y tolerancia. Una Al Andalus gloriosa y fértil de poetas cultura y artes. De mezquitas y gigantescos palacios.


Pocas veces se habla de esa otra cara del reino musulmán en Hispania. Pocas veces se habla, de como durante el periodo de Al Andalus, nuestra península se convirtió en un centro de comercio, venta, o “change” de esclavos a nivel mundial. Fue especialmente un lugar donde los “civilizados” árabes del la época, traían sus cargamentos humanos procedentes mayoritariamente de Europa del Este. Bielorrusia, estepas de Crimea (Ucrania), Polonia, Bulgaria o Rumania. Mercados humanos, donde muchachas jóvenes eran vendidas a grandes nobles musulmanes para engrosar sus harenes en el mejor de los casos. O para ser esclavas sexuales en el peor de ellos. Donde jóvenes campesinos eran cambiados como burros o caballos por comerciantes de riqueza acomodada, convirtiéndoles en los famosos eunucos que cuidaban los “rebaños de esclavas” que tenían algunos pudientes árabes. Naturalmente, para que todo saliera como tenia que salir, los jóvenes eran castrados, evitando así que pudieran tener o sentir ningún deseo sexual hacia las esclavas.

Igualmente los califas u hombres pudientes de esa torre de la paz y la tolerancia que fue Al Andalus, compraban niños u adolescentes para practicas sexuales aberrantes. De los lideres turcos que invadieron Ucrania, los cosacos decían de su “afición” por los jovencitos. Gustando a los lideres musulmanes de la compañía de algunos de ellos en sus campañas militares.


Naturalmente son conocidas las razzias de los musulmanes contra los reinos del norte hispano. Siendo la caza de mujeres y hombres cristianos una parte importante de ese botín. Todos recordaremos el pago de cien doncellas vírgenes que se obligo a pagar al reino de Leon por los señores pacíficos e ilustrados del sur. Doncellas que eran reclutadas a lo largo de todo el territorio que en esos años comprendía Leon, es decir; desde Galicia, hasta Castilla, Navarra, Asturias Cantabria.


Mujeres violadas, jóvenes de no mas de 11 años, obligadas a dejar sus tierras, para ser siervas sexuales de los nobles andalusíes.

Esta es la otra cara de ese mundo de armonía y cultura infinita que fue Al Andalus. Posiblemente una primera potencia en conocimiento matemático. Pero igualmente primera potencia de esclavitud y trafico de seres humanos en Europa.-
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