Inmigrantes ilegales: La invasión de Europa

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Inmigrantes ilegales: La invasión de Europa

Mensaje por Leónidas el Jue Oct 30, 2014 3:54 pm

Francia, al igual que Europa entera, es un coladero. Hemos asistido en esta año 2014 a un aumento brutal de los flujos de inmigrantes ilegales, verdaderos o falsos refugiados (más bien de los segundos). Estamos viviendo una crisis migratoria mayúscula que sobrepasa en intensidad a las oleadas de la “primavera árabe” de 2011.


Las llegadas de inmigrantes se han disparado. Es una verdadera invasión. Es el preludio de una inundación completa. Enfrente, no hay ninguna resistencia: la agencia Frontex para la protección de las fronteras no sirve absolutamente para nada. Los lobbies pro inmigración, respaldados por la Iglesia y los medios de comunicación, se oponen a toda resistencia con su avasalladora maquinaria ideológica. Mejor tratados y mejor cuidados que los franceses autóctonos pobres, los inmigrantes ilegales saben que son inexpulsables. El efecto llamada de la inmigración clandestina funciona a pleno rendimiento. El fenómeno se acelera a medida que el caos se instala en África y en todo el Oriente Próximo.

Entre enero y fines de septiembre de 2014, unos 100.000 ilegales han entrado en Francia por la frontera italiana. En Menton, la Policía desbordada tiene que hacer frente a la llegada de 10.000 ilegales al mes. De esos apenas alcanza a rechazar a unos 4.000… que vuelven a intentarlo una y otra vez hasta que logran pasar. En la región de la Costa Azul, la Policía ha llevado a cabo 19.000 detenciones desde principio de año. Son encarcelados brevemente antes de ser soltados para que circulen libremente, debido al laxismo y la complejidad del derecho procesal francés. Eso sin contar a los que llegan por los aeropuertos.

Desde la isla de Lampedusa al archipiélago del Dodecaneso (+223% más de ilegales en 2014), sin olvidar las costas del sur de España, la fachada mediterránea europea es el escenario de una verdadera invasión que crece de año en año. La profecía de “El campamento de los Santos” de Jean Raspail se está cumpliendo con toda exactitud.

Muchos inmigrantes ilegales llegan a Alemania o Suecia. Alemania ha tenido que hacer frente a 200.000 demandas de asilo en lo que va de 2014 (50.000 en 2011). Suecia, con apenas 9 millones de habitantes, ha recibido 80.000 demandantes del estatus de refugiado. En Francia, de 67.000 demandas de asilo en 2013, se ha pasado a 80.000 hasta septiembre de 2014. En todas partes, los demandantes de asilo saben que no serán expulsados. Los pocos expulsados suelen, por otra parte, retornar a la primera ocasión. Sobre los 40.000 demandantes rechazados (serán unos 50.000 este año) la mayoría permanece en el territorio francés. Después de las oleadas de tunecinos, ahora son los libios, los eritreos, los sudaneses y los sirios, que llegan por familias enteras. Eso sin contar a los inmigrantes del cento y el oeste de África, cada día más numerosos. Hasta los chinos y otros asiáticos están aumentando el número de ilegales. En definitiva, todo el mundo.

El dispositivo Frontex de protección de las fronteras de la UE es un fracaso clamoroso. La “Operación Mare Nostrum” (que será reemplazada por la “Operación Tritón” en noviembre) no es una protección ni una disuasión, sino una operación de salvamento marítimo. 7.000 inmigrantes ilegales han sido rescatados de una muerte casi segura en 10 meses. Eso anima a los traficantes a aumentar aun más las travesías. Es un “puente hacia Europa”, ha reconocido el ministro del Interior italiano.

En la Costa Azul, la administración falsifica los datos de las entradas ilegales. La Policía desbordada procede a 15 detenciones al día. Los ilegales nunca regresan hacia Italia y acaban por ser puestos en libertad al cabo de 4 horas de detención. Quedan libres después de serles tomados unos datos elementales. El 100% de los que son puestos en la frontera italiana retorna en las horas siguientes. La impotencia policial es total y los ilegales lo saben perfectamente. La invasión es autorizada, ¿por qué no aprovecharse de ello?

Al costo financiero, a la enorme carga económica que significa la inmigración, incluso la legal o la naturalizada, se añade el costo de los ilegales, en plena expansión. Sobre las 47.000 plazas de alojamiento de urgencia disponibles para los ilegales, 22.000 son noches de hotel a un precio astronómico, pagado por los presupuestos del Estado, ya deficitarios. Los ilegales son mejor tratados que muchos franceses autóctonos que están en situación de pobreza, falta de trabajo y hasta de alojamiento. Los ilegales no corren el riesgo de verse en la calle, sin cama ni cobertura sanitaria y hospitalaria. Existe una llamada AME (Ayuda Médica Estatal), un dispositivo único en el mundo, que es un escándalo. Ésta garantiza a los ilegales una cobertura médica completa, que muchos millones de franceses no funcionarios no tienen, aunque hayan cotizado toda la vida.

La AME le ha costado a los franceses 744 millones de euros en 2013. Ese presupuesto se encuentra en aumento constante año tras año, debido a la llegada creciente de los ilegales. Mientras tanto en ese mismo periodo de tiempo se han retirado unos 700 millones de euros de las prestaciones familiares a los franceses. Ya sabemos donde va a parar el dinero que el Estado se ahorra en atender a los franceses.

Hay que añadir a todo esto un sobrecosto de 350 millones de euros pagados a los centros de acogida de urgencia (para los ilegales), a las ayudas temporales de espera y a los gastos de hotel para los (falsos) demandantes de asilo. En total, el coste de los indocumentados sobrepasa los 1.000 millones de euros al año. Aun así el gobierno ha decidido aumentar el presupuesto de la AME en 73 millones de euros suplementarios para el año 2015. La AME beneficia a más de 300.000 extranjeros ilegales. Todo eso sin contar los innumerables fraudes en la hospitalización o la reventa de medicamentos obtenidos gratuitamente en las farmacias por los ilegales. Pero no pasa nada, nunca nadie es perseguido por eso. ¿Para qué privarse?

La llegada incontrolada de los ilegales provoca un aumento automático de la criminalidad. Ésta crece tanto más fácilmente como que la Justicia francesa está deconstruyendo a conciencia el aparato penal represivo. El ilegal que llega a Francia sabe perfectamente que no sólo será prácticamente inexpulsable y ayudado en todas sus necesidades, sino que además reina un laxismo penal y judicial único en el mundo que deja prácticamente ímpunes los crímenes y los delitos que pudier cometer.

En el norte del país como en la Costa Azul, se envían antidisturbios y gendarmes para ayudar a la Policía desanimada y desbordada para intentar contrarrestar la delincuencia endémica de los ilegales. Un escuadrón de gendarme cuesta 21.000 euros al día de alojamiento hotelero. En Calais, según los sindicatos de Policía, se han registrado entre julio y septiembre de este año 80 crímenes y delitos diarios, mientras que en el mismo periodo de 2013 fueron 7. En la región parisina también se nota un aumento de la criminalidd desde las oleadas de tunecinos del año 2011.

Guillaume Faye
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