DE CÓMO LOS ROJOS ENTREGARON EL ORO A MOSCU

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Mensaje por ¿Sabías Que? el Miér Nov 11, 2015 11:46 am

* Socialistas y comunistas arruinaron a España cuando decidieron enviar todo el oro de España a Moscú, supuestamente para “protegerlo” de sus enemigos franquistas

Para principios de 1936 la situación política en España estaba a punto de crisis. Si bien la coalición de socialistas, comunistas y anarquistas del Frente Popular había llegado al gobierno por la vía de las elecciones, no había estabilidad política alguna, y la diatriba de ideas se había convertido en enfrentamientos violentos, a tiros y bombas. En junio de 1936 la prensa de la época reseñaba que en los primeros cuatro meses del año se contaban 269 asesinatos en refriegas callejeras y atentados, 170 iglesias quemadas, 133 huelgas generales y 218 paros parciales. Evidentemente el gobierno no tenía el control y como sucede casi siempre, hubo una gota que rebosó el vaso: El diputado por orense, José Calvo Sotelo, fue secuestrado en su casa por una comisión de la guardia civil y cuando lo llevaban en la camioneta número 17 de ese organismo, un efectivo le disparó por detrás. Era la venganza por la muerte de un oficial de la policía de apellido Castillo.

El 17 de julio, en Burgos, el general Francisco Franco se declaró en rebeldía iniciando la Guerra Civil de España, con dos grupos claramente identificados: Uno de izquierda agrupando a radicales y moderados, que tenía a su favor el haber ganado las elecciones; y otro de derecha, el cual contaba con el apoyo de los conservadores, empresarios y la iglesia, que pretendía derrocar definitivamente al Frente Popular. Como es de suponer, ambos bandos buscaron ayuda de otros países según su signo ideológico. El gobierno de Madrid entró en conversaciones con la Unión Soviética, donde el dictador Stalin propugnaba el internacionalismo, la exportación de la revolución comunista. Los rusos estaban interesados en ayudarlos, pero no de gratis, pues requerían garantías reales para enviar armas y suministros bélicos para la guerra en España. A ello se sumó que recién iniciado el conflicto, las fuerzas de Franco avanzaban hacia Madrid, donde estaba el Banco de España con las reservas de la nación.

El 13 de septiembre de 1936 el nuevo ministro de Hacienda, el socialista Juan Negrín, por iniciativa propia emitió un decreto con carácter “reservado” el cual decía: “Se autoriza al Ministro de Hacienda para que en el momento que lo considere oportuno ordene el transporte, con las mayores garantías, al lugar que estime de más seguridad, de las existencias que en oro, plata y billetes hubiera en aquel momento en el establecimiento central del Banco de España”. El decreto fue firmado por el Presidente del gobierno del Frente Popular, Manuel Azaña, a quien no se le informó cuando se aplicaría el decreto, ni tampoco el destino del tesoro. La excusa para dejar fuera de conocimiento en la materia al Presidente fue su “estado espiritual”. Valido de esta medida presidencial, el 25 de octubre Negrín ordenó el traslado de la totalidad del oro depositado en las bóvedas del Banco de España, de Madrid al puerto de Cartagena. Eran “siete mil ochocientas cajas llenas de oro, amonedado y en barras, oro que constituía la mayor parte de las reservas del Banco de España”, según el ministro de Marina y el Aire, Indalecio Prieto, quien tiempo después dijo haberse enterado por casualidad de ese traslado.
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robo - DE CÓMO LOS ROJOS ENTREGARON EL ORO A MOSCU Empty EL GRAN NEGOCIO RUSO

Mensaje por ¿Sabías Que? el Miér Nov 11, 2015 11:47 am

Bajo la escusa de necesitar recursos para la guerra, de “proteger” el tesoro de España de los insurgentes de Franco, el gobierno republicano comenzó a tomar medidas el propio 1936, enviando 21 millones de libras esterlinas a Londres. Luego vino lo del traslado del oro, al mismo tiempo que todas las grandes cuentas bancarias privadas fueron saqueadas mediante el simple expediente de emitir cheques sin la firma del propietario de la cuenta, pagaderos por orden del director del Tesoro, Francisco Méndez Aspe. Y fue este funcionario quien el 25 de octubre de 1936 se apareció en Cartagena para ordenar, bajo la oscuridad de la noche, el traslado al puerto del oro de España almacenado en los polvorines de La Algameca. Siete mil ochocientas cajas de oro, con un peso cada una de 75 kilos, serían llevadas a los buques rusos Kine, Kursh, Neve y Volgoles, custodiadas por claveros de confianza como José Velasco y Arturo Candela. Muy pocos en el gobierno supieron de este envío que entró por el puerto ruso de Odessa, llegando efectivamente a Moscú el 6 de noviembre.

Los rusos tardaron mucho en clasificar y verificar el oro, y sólo en febrero de 1937 dieron el visto bueno a las 510 toneladas del valioso metal, con carácter de “depósito”. La idea de Negrín y su grupo era utilizarlo para financiar el armamento a futuro de las fuerzas republicanas, pero los soviéticos optaron por cobrar todo: Los envíos de armas que ya habían enviado a título de “colaboración” fueron facturados, igual que los fletes de los navíos, intereses de corretajes, fundición, refino etc., en total se cogieron 131 millones de dólares por servicios y adelantos. Luego transfirieron teóricamente unos 469 millones de dólares a Eurobank, agencia perteneciente a la Rusia de Stalin, para de allí descontar los gastos por entrega de armas. Era evidente que para los comunistas soviéticos la guerra de España era un gran negocio, más allá de una confrontación ideológica.

Aparte del oro de Moscú, se había realizado la transferencia de libras esterlinas a Londres, y otra parte del oro había sido extraído previamente por el gobierno con destino a Francia, así que prácticamente todo el tesoro de España estaba en el extranjero. A ello se sumaba que todas las cuentas bancarias privadas habían sido saqueadas por los revolucionarios. España no tenía como sostener una economía, y cuando llegó el final de la guerra civil, con el triunfo de las tropas de Francisco Franco, se encontraron con un banco de España literalmente vacio. El nuevo gobierno, el cual había recibido ayuda bélica en términos de crédito, quedó endeudado hasta la coronilla con Alemania e Italia del eje fascista.

Luego de la debacle republicana los dirigentes se fueron al exilio y hay acusaciones aun no aclaradas sobre adonde fue a parar el resto del tesoro nacional. Franco reclamó el oro a la Unión Soviética, pero el gobierno de ese país adujo que todo se había gastado en las armas entregadas a los rojos. El investigador Cesar Alcalá en “La Desmemoria Histórica al Descubierto”, dice que millones de francos fueron colocados en cuentas privadas a nombre de los dirigentes y ex funcionarios del gobierno republicano, con los cuales llevaron un exilio cómodo. El propio Indalecio Prieto escribió al respecto que no podían vanagloriarse de esta aventura conocida como el oro de Moscú: “Un ministro socialista pidió autorización para proceder libremente; el Gobierno, del que formábamos parte otros cinco socialistas, incluso quien lo presidía, se la concedió, y socialistas eran también los bancarios que dispusieron cuanto se les ordenó, tanto en España como en Rusia, así como los paisanos que convoyaron el cargamento entre Madrid y Cartagena”.

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robo - DE CÓMO LOS ROJOS ENTREGARON EL ORO A MOSCU Empty El oro de Moscú: el mayor robo de la historia

Mensaje por Cybernauta el Miér Oct 26, 2016 11:40 am

La madrugada del 13 al 14 de septiembre de 1936, a penas dos meses después del inicio de la Guerra Civil, unidades de carabineros, milicianos socialistas y anarquistas y medio centenar de cerrajeros y trabajadores metalúrgicos irrumpieron en la cámara acorazada de Banco de España, S.A. Una sociedad bancaria privada que almacenaba y custodiaba las reservas de oro españolas en sus cámaras acorazadas de la Plaza de Cibeles, junto a miles de cajas de seguridad contratadas por particulares para mantener a seguro sus ahorros y pertenencias más preciadas. Las instalaciones eran nuevas, consideradas las más seguras de Europa, habían sido construídas a principios de 1936 para almacenar las terceras reservas más importantes del mundo de metales preciosos.

Mostraban un decreto firmdo unas horas antes por el recien nombrado ministro de Hacienda, Juan Negrín, y por el presidente de la República, Manuel Azaña, que autorizaba “el transporte, con las mayores garantías, al lugar que estime de más seguridad, de las existencias que en oro, plata y billetes hubiera en aquel momento en el establecimiento central del Banco de España”.

El traslado debía ser firmado por el cajero principal de la entidad, que fue secuestrado por milicianos a punta de pistola en su casa y llevado a las dependencias del banco. Allí se le exigió que firmase la autorización de apertura de las cámaras acorazadas y de las cajas de depósitos privados. Se negó en reiteradas ocasiones y, para evitar firmar lo que sería el robo más importante de la historia, decidió suicidarse -algunas fuentes señalan que fue asesinado por los milicianos y luego se fingió su suicidio-.

Los milicianos socialistas y anarquistas, junto a los cerrajeros y trabajadores metalúrgicos trabajaron rápido, solamente tardaron cuaro días en extraer las más de 700 toneladas de oro de la cámara acorazada. Se guardó en cajas de madera de las empleadas para el traslado de munición al frente de guerra, sin numerar y sin dejar constancia escrita de su salida. Unos días después hicieron lo mismo con los depósitos de plata, y posteriormente se descerrajaron las cajas de depósitos privados. Si sabemos que el total de oro y plata contenido en las 10.000 cajas que fueron trasportadas al puerto de Cartagena suponían casi 5.240 millones de pesetas de la época -unos 15.000 millones de euros actualmente, 20.000 millones si se considera su valor numismático-, desconocemos el material y dinero incautado a los particulares.

De este tesoro, 7.800 cajas embarcaron en los barcos soviéticos Kine, Neve y Volgoles, con rumbo al puerto de Odesa y otras 2.000 acabaron en París. Se desconoce el paradero de las 200 cajas restantes, aunque lo más probable es que quedasen a disposición de los líderes del Frente Popular para su uso.

La plata quedó almacenada en Murcia hasta que, ya al final de la contienda, en julio de 1938, fue vendida a Francia y Estados Unidos.

El responsable soviético del envío fue Alexander Orlov, que recibió en un mensaje cifrado la orden de Stalin de embarcar la mayor cantidad de oro posible rumbo a la URSS, negándose a firmar ningún recibo. La excusa debía ser que cuando se hiciera el inventario, ya en suelo soviético, se enviaría el correspondiente documento a las autoridades españolas. Ni que decir tiene que ese escrito jamás salió de la URSS.

Seis meses después de la llegada del oro español a la Unión Soviética, el Gobierno de Stalin publicaba el aumento de las reservas de oro en el Gosbank -banco central de la Unión Soviética- y lo achacaba a la mejora económica del régimen comunista. Otra mentira más, era el oro del Banco de España que había sido incluído a las reservas rusas y no se reconocía su pertenencia a España. Link
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robo - DE CÓMO LOS ROJOS ENTREGARON EL ORO A MOSCU Empty El mayor atraco de la Historia fue obra de los socialistas españoles

Mensaje por Infornauta el Dom Sep 24, 2017 8:30 am

El mayor atraco de toda la Historia tuvo lugar en Madrid y fue perpetrado por políticos socialistas el 14 de septiembre de 1936, cuando robaron la reserva de oro depositada en el Banco de España, la cuarta más grande del mundo.

Antes y después de aquella inmensa fechoría, los socialista españoles han cometido muchas otras y han demostrado que cada vez que España está en peligro, ellos se alinean con el agresor o agrandan el problema. Es lo que ha ocurrido y ocurre con Cataluña, donde el PSOE, codo con codo con el PP, han sido los grandes culpables de que Cataluña se haya convertido en uña bombazos y que ese artefacto nos este estallando en pleno rostro.

Que la Ley de Memoria Histórica es una imposición ideológica es algo que nadie puede dudar. Es dictar la realidad de la historia a base de decreto, como ya se hizo en los totalitarismos comunistas que tanto gustan a nuestra izquierda. Pero en la visión sesgada con la que se está aplicando se comete el importante agravio de mantener las calles, monumentos, menciones y todo tipo de reconocimientos a quienes sí fueron criminales. Es más, sus crímenes fueron cometidos para extender el comunismo, la ideología política en cuyo nombre se han cometido los mayores crímenes conocidos en la historia de la humanidad.

La memoria histórica, en España, es parcial y selectiva porque sólo recuerda abusos y acontacimientos del Franquismo, mientras oculta y silencia crímenes y brutalidades de la izquierda. Acogidos a esa parcialidad, los actuales políticos de izquierda, a veces con la complicidad de una derecha española, representadda por el PP, acomplejada e infectada de socialdemocracia, se niegan también a conmemorar hechos y gestas memorables protagonizadas por la derecha o simplemente por españoles son color político. Recientemente, han acudido como forzados a la conmemoración del asesinato por ETA de Miguel Ángel Blanco y ni siquiera han movido un dedo para celebrar el 16 de julio el 805 aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa, probablemente la más importante de nuestra Historia, en la que los españoles derrotaron al Islam y frenaron un avance que pretendía colocar la media luna en Roma.

Pero nosotros, los españoles decentes demócratas, fieles a la Historia real y sin color político, porque nos repugna el comportamiento sectario, egoísta y antidemocrático de los partidos, ya sean de derechas o de izquierdas, si recordamos y conmemoramos los grades acontecimientos de nuestro pasado.

Por eso, el próximo día14 de septiembre vamos a conmemorar uno de los hechos más repugnantes de la historia de España, una "gesta" tan sucia y delictiva que su recuerdo aterroriza y paraliza al PSOE y a toda la izquierda española, temerosa de que los ciudadanos tomen conciencia de la magnitud de aquel crimen.

Ese día se cumplen 81 años del mayor atraco de la historia de la humanidad. Sucedió en Madrid y, tras ser cuidadosamente ocultado y silenciado, es desconocido por la mayor parte de los españoles. Imagínense la de estudios, novelas históricas, películas, obras de teatro, óperas, cuadros y esculturas se podrían haberse realizado con semejante suceso. Sin embargo, sólo existe silencio porque los que perpetraron aquel crimen tienen hoy mucho poder, en España y en el mundo.

En la madrugada del 14 de septiembre de 1936 un grupo de cerrajeros, sindicalistas y pistoleros de la guardia personal del líder del PSOE Indalecio Prieto, que menos de dos meses antes habían asesinado al político Calvo Sotelo, asaltaron el Banco de España, eviados por el ministro de Hacienda Juan Negrín, también del PSOE. El gobierno lo presidía Francisco Largo Caballero, otro socialista. la pandilla se apoderó de las que eran las cuartas reservas de oro del planeta. El cajero mayor se suicidó de un disparo en su despacho, abrumado por tamaña iniquidad.

El presidente Azaña no fue informado y tampoco las Cortes, lo que despeja cualquier duda: no fue, en absoluto, una operación oficial de gobierno, sino más bien un atraco, el mayor de todos los tiempos.

El 25 de octubre, los buques soviéticos Kine, Kursk, Neva y Volgoles zarparon de Cartagena con todo ese oro, cientos y cientos de toneladas, rumbo a Odesa, donde Stalin se lo apropió.

Como los que controlan la Memoria Histórica callan y se dedican a derribar estatuas de Franco y a eliminar escudos y símbolos de los que ganaron la guerra civil, es bueno que alguien recuerde y coloque ante la memoria real de España aquel obsceno y alevoso crimen, que sigue siendo considerado como el mayor atraco de la Historia humana. VB
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robo - DE CÓMO LOS ROJOS ENTREGARON EL ORO A MOSCU Empty ¿Cuál ha sido el 'robo' más importante en la historia de España?

Mensaje por ¿Sabías Que? el Sáb Mar 17, 2018 10:47 pm

Se llevaron 510 toneladas de oro y plata con un valor actual superior a los 18.000 millones de euros. Cuesta calcular cual seria la cantidad real en términos actuales del material en oro y plata que se sacaron el 14 de septiembre de 1936 un grupo de hombres armados de las dependencias del Banco de España. El hecho es que entre julio y septiembre de ese año desaparecieron de las bodegas del Banco de España las cuartas reservas mundiales en oro. El botín nunca se recuperó y de él poco más se supo. Francia y Rusia fueron sus destinos. La operación se realizó sin órdenes escritas e incluso con documentación falsa proporcionada por el Gobierno de la República.

España era entonces la cuarta potencia en reservas de oro, un depósito incrementado por el boom comercial que supuso su neutralidad en la I Guerra Mundial. Recién empezada la Guerra Civil y consolidada la rebelión, el primer objetivo del general Franco fue la toma de Madrid y hacia allí dirigió sus tropas.

Tanto el Gobierno republicano como los rebeldes recurrieron a la ayuda internacional. La República consiguió muy buenas palabras de las democracias occidentales y sólo Rusia se comprometió con mayor firmeza. Al parecer, y según relata Anthony Beevor en su estudio ‘La Guerra Civil española‘, el economista comunista Artur Stashevsky le sugirió al entonces ministro de Hacienda Juan Negrín la conveniencia de tener una cuenta corriente en oro en Moscú ante la necesidad de tener divisas para comprar suministros.


Ya el 24 de julio de 1936 el entonces presidente del Gobierno, José Giral, autorizó un primer envío de oro a París para pagar las compras de armamento a Francia. Aún cuando comenzó sus funciones el Comité de No Intervención (por el que los países firmantes se comprometían a no inmiscuirse en la guerra española) no se suspendió el envío de oro a París hasta marzo de 1937. El total enviado a Francia fue de unas 174 toneladas, equivalentes al 27,4% de las reservas. Su valor mínimo ascendió a 598 millones de pesetas-oro.

El Consejo de Ministros del 13 de septiembre, con la complacencia de Largo Caballero y el conocimiento de Indalecio Prieto, autorizó a Negrín trasladar el oro y plata restante a Moscú. El 15 de septiembre salieron de Atocha 10.000 cajas repletas que llegaron a Cartagena dos días después. Una quinta parte, según Beevor, fue embarcada con destino a Marsella mientras que el resto (7.800 cajas) fueron subidas en barcos el 25 de octubre con destino a Moscú vía Odesa, acompañados por funcionarios de la NKVD (futura KGB) y vigiladas por carabineros de Negrín.

Fue el propio Negrín el que facilitó a Alexander Orlov, enviado de Stalin a España, de documentos falsos a nombre de un tal Mr. Blackstone, representante del Bank of America. El oro llegó a Moscú. Su peso superaba las 510 toneladas y su valor, según el precio del oro en 1936 era de 518 millones de dólares.

A esta cifra hay que añadirle el alto valor numismático de parte del oro compuesto por monedas españolas y portuguesas únicas de valor difícil de calcular, pero superior al del material fundido.

El convenio firmado establecía que el Gobierno español podía recuperarla cuando quisiera, mientras que la cuenta abierta en el Eurobank, instrumento de Stalin para alimentar las actividades comunistas en Europa, permitiría a la República financiar la guerra. Una de las primeras facturas que tuvo que pagar España ascendió a 51.160.168 dólares por el “fraternal apoyo” de los soviéticos. Durante 1937 fueron transferidos a la cuenta del Eurobank en París 256 millones de dolares además de 131.500.000 de dólares que sirvieron para pagar a los soviéticos el material que suministraban. Los recursos del Banco de España se agotaron en 1938 y en marzo de ese año la República tuvo que pedir aun crédito a la URSS de 70 millones y en diciembre otro de 85.

Es muy difícil, según Beevor, contabilizar el valor de la ayuda soviética, aunque se puede hacer una aproximación fiable a uno de los costes. A los 256 millones pagados por el golpe de Estado habría que añadir como mínimo 250 por la compra de armamento soviético. Si a esa cantidad se le suman los créditos de 1938 se contabilizan 661 mlllones, muy superior al valor de 518 millones. Moscú, además, aportó una “contabilidad creativa” manipulando los cambios de divisa de rublos a dólares y de dólares a pesetas con lo que obtuvieron un diferencial a su favor de 51 milones.

El crecimiento de los costes de importación fueron muy gravosos para la economía republicana e hizo que la inflación se disparara. Otra consecuencia fue que los soviéticos se fijaran en Negrín como un valor en alza que no tardaron en promocionar. Link
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