Rodríguez Menéndez desvela un informe de uno de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que implica a Zapatero en un millonario caso de corrupción

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Rodríguez Menéndez desvela un informe de uno de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado que implica a Zapatero en un millonario caso de corrupción

Mensaje por Infornauta el Lun Feb 15, 2016 12:34 pm

El abogado Emilio Rodríguez Menéndez volvió el pasado jueves al programa ‘La ratonera’. Su paso por el programa de AD TV tuvo esta vez como finalidad desvelar la procedencia de algunos ingresos millonarios obtenidos tanto por el líder de Podemos, Pablo Iglesias, como por el expresidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

Rodríguez Menéndez hizo público un informe de uno de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, que implicaría a Zapatero en un caso de corrupción de más de cien millones de euros.

Dada la relevancia política del documento, AD lo reproduce para los lectores. Durante su intervención en el espacio televisivo, el abogado retó insistentemente a Zapatero a que desmintiera los hechos narrados o procediera a demandarle en caso de que estos fueran falsos. Por el momento, no ha habido reacción alguna por parte del exmandatario socialista. Este es el contenido del informe destapado por el popular letrado:

“A finales del 2008 y primeros meses de 2009, Antonio Expósito Leiva contacta con Luis Alejandro Sánchez Martín, con el objetivo de llevar a cabo un cambio de divisas, presentándose como José Luis Márquez, proponiendo un intercambio de dólares por euros y haciéndose pasar como mandatario de un industrial, del que nunca dice su nombre.

La operación no se lleva a cabo, pero después si se realizan operaciones de cambio de billetes de quinientos euros por otros de inferior valor, cambiándose un total de ciento veinte millones de euros.

Posteriormente, Antonio Expósito propone otros negocios paralelos, como comprar oro, diamantes y obras de arte sin papeles (en B).

Transcurridos unos ocho o diez meses, se llevan a cabo diversos viajes a Bérgamo, Milán, Roma, Zúrich, Lugano, St Gallen, siempre a bancos suizos, donde se contacta con financieros y personal ejecutivo de los bancos. Antonio Expósito, sin Luis Alejandro, es el encargado de mantener las entrevistas, generalmente en los despàchos de las sedes bancarias.

En territorio español efectúan viajes a Barcelona, Valencia, Andalucía (especialmente a Jerez de la Frontera), quedándose semanas enteras en el Hotel Jerez, y también se llevan a cabo desplazamientos a Sanlúcar de Barrameda.

Antonio Expósito, después de todos estos recorridos, propone a Luis Alejandro viajar a Roma, manifestándole que es comprometido el paquete que tiene que trasladar y de ‘alto secreto’. Que tienen que volver con otro paquete más pesado, señalando que tendrán protección de la Seguridad del Estado hasta la frontera y después seguridad privada.

Al decirle Luis Alejandro que no lo veía claro, Antonio Expósito le dice que tiene que ir con él, puesto que ya sabe demasiado. Se producen momentos de gran tensión y Antonio descubre que el industrial en cuestión es el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y que él trabaja para la Moncloa.

Esta manifestación confirma las sospechas del acompañante, pues siempre llevaba a cabo la misma forma de proceder: llegaban a la Moncloa, salía Eva María Lobo Sierra (la mujer de Antonio) y poco después aparecía un hombre con un Audi rojo, que era con el que efectuaban los viajes, ya que dicho coche, según Antonio, estaba protegido y nunca lo pararían, como así ocurrió.

Después de todo esto, aproximadamente sobre el día nueve de noviembre de 2011, Antonio Expósito y su esposa, Eva María Lobo Sierra, que trabaja en el Gabinete de Presidencia del Gobierno, Secretaría particular, conjuntamente con Luis Alejandro, son recogidos por el conductor de un Audi negro en la calle Princesa de Madrid y trasladados a la Moncloa. Dentro del recinto, Antonio Expósito coge el Audi rojo y salen al exterior, donde Luis Alejandro hace de conductor hasta el destino final, Roma.

Durante el trayecto, se detienen en la Junquera, donde Antonio hace una llamada desde un teléfono público, hecho que se produce cada dos horas, ya que tenían prohibido llevar teléfonos móviles o cualquier otro dispositivo.

Una vez en Roma, estacionaron el vehículo en el parking del Hotel NH Vitttorio Véneto, y allí son recibidos por Daniele, Nicola y Alexandro, todos napolitanos y miembros del servicio de seguridad de Berlusconi.

Poco después aparace un vehículo portando lingotes de oro de 12,5 y de un kilogramos, en total unos doscientos kilogramos, más una bolsa con piedras preciosas. Luis Alejandro pudo comprobar que dentro de la bolsa había, entre otras piedras, un diamante de grandes dimensiones y por consiguiente de muy alto valor.

A continuación, Antonio Expósito y Daniele subieron con el oro a una habitación del Hotel Vittorio Vénero, donde permanecieron por espacio de unas tres horas, llevando a cabo el recuento de los euros que habían traído de la Moncloa, en el interior de una especie de petate y su intercambio con el oro que habían llevado Daniele y sus compañeros.

Una vez realizado el intercambio, Antonio Expósito y Luis Alejandro se desplazan a Barcelona, contactando con Javier Duart Sánchez, quien les acompaña hasta Bilbao, a una casa particular donde existe una una fundición y donde se dejan los lingotes de oro de 12,5 kilogramos.

Seguidamente, se trasladan a un pequeño polígono de Vitoria, donde Antonio deja los lingotes de un kilogramo, mientras Luis Alejandro le espera en un bar, donde se encuentra con un tal José, al parecer propietario de la fundición de Bilbao y del local o negocio donde Antonio deja los lingotes.

De vuelta a Madrid sólo se trajeron las piedras preciosas, que se presume se quedaron en la Moncloa, ya que el encargado de introducir el Audi rojo en el recinto fue Antonio Expósito y las piedras iban en el interior del vehículo.

A partir de este viaje, Luis Alejandro se distancia de Antonio Expósito y le pone todo tipo de excusas ante las diversas propuestas de éste para que viajen juntos, entre esos viajes a Portugal, a lo que se niega. Antonio, el conductor del vehículo y su acompañante, un tal Tristán Guillote, tuvieron problemas y fueron arrestados por la policía portuguesa.

Al día siguiente, Antonio y el conductor fueron puestos en libertad, quedando preso el tal Tristán Guillote, persona con la que coincidieron en varias ocasiones en Valencia y en Barcelona.

Luis Alejandro, a petición de éste, le ayuda a salir de Portugal, pues no se fía de nadie, y, según le comenta, se siente traicionado y vendido.

Ésta es la última vez que Luis Alejandro tiene contacto con Antonio Expósito Leiva.

Anteriormente al viaje relatado, que es considerado de máxima importancia, Antonio Expósito y Luis Alejandro Sánchez Martín, efectuaron un viaje a Zúrich, previo paso por Milán, donde llegaron el 14 de septiembre de 2011, pernoctando en el Hotel Berna, donde duermen una noche.

Al día siguiente, ambos parten hacia Zúrich (Estación Central). En el tren son abordados por la Policía y Luis Alejandro es registrado y Antonio Expósito, no (hecho que ya había adelantado Antonio que iba a suceder).

Una vez en Zúrich contactan con una persona hispanoparlante, que responde al nomnbre de Roberto Pablo, al parecer latinoamericano. El contacto se lleva a cabo frente al Hotel Plaza. A continuación, Antonio y éste pasan a un reservado de dicho hotel.

Posteriormente, Antonio, Roberto Pablo y Luis Alejandro Sánchez Martín se desplazan en tranvía hasta el aeropuerto, donde contactan con una persona alta y delgada, al parecer del Crédit Lyonnais, con la que se tiene una entrevista, en la que no participa Luis Alejandro.

Después de estos encuentros, que duran dos días, Antonio y Luis Alejandro se desplazan hasta la estación Central de Zúrich, donde toman un tren hasta St Gallen. En esta ciudad contactan con Hristos Alexakis, director ejecutivo del UBS AE, Am Bahnhofplatz 1964, 9001 St Gallen.

Antonio y Hristos, sin Luis Alejandro, mantienen una reunión en el despachgo de éste último. Después fueron a una Notaría y llamaron a un traductor (se desconoce los temas tratados).

Estando en St Gallen, Antonio y Luis Alejandro se desplazaron a la estación de ferrocarril de esta ciudad y Antonio recogió un dinero de la Western Unión, que está ubicada en la estación.

Después de dos días en el St Gallen, regresan a Zúrich y desde esta ciudad a Madrid, previo paso por Milán y aeropuerto de Bérgamo”.
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