Es el comunismo peor que el nazismo

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Mensaje por ¿Sabías Que? el Sáb Ene 05, 2019 2:21 pm

Cuando la gente describe a individuos o regímenes malvados y genocidas, las palabras "NAZI" y "FASCISMO" generalmente vienen a la mente pero casi nunca "COMUNISMO". El Comunismo es responsable de la muerte de más de setenta millones (70.000.000) de personas en China, 20 millones (20.000.000) en la Unión Soviética, y casi un tercio de toda la población de Camboya.

Los comunistas han esclavizado a naciones enteras: Rusia, Vietnam, China, Corean del Norte...

Esto plantea la pregunta, ¿por qué el COMUNISMO no es tan odiado como el fascismo o el nazismo?

1. Educación Moderna
Existe una ignorancia generalizada sobre el pasado comunista y falta de educación sobre sus actividades despiadadas. Mientras que las personas que ideológicamente están en la derecha y en la izquierda, ambas detestan al fascismo y al nazismo. Y abiertamente enseñan su historia malvada, como enemigos reconocidos. Pero tanto los de izquierda como los de derecha parece también estar alienados en casi nunca enseñar los males de la historia comunista.

2. El holocausto
Los Nazis llevaron a cabo el holocausto. Una de las historias más grotescas en la historia de la humanidad. El acorralamiento de prácticamente todos los judíos; hombres, mujeres y niños... Y enviándoles a morir; uno de los peores crímenes de la historia del hombre. Los comunistas mataron a mucho más gente que los nazis pero se diferenció del Holocausto en la sistematización del genocidio. La singularidad del Holocausto aseguró que el Nazismo tenga un peor nombre que el Comunismo.

3. Teoría e Ideales
El Comunismo se basa en teorías que suenan bien. El Nazismo no tiene esto, se basa en teorías que suenan atroces. Todos nosotros, incluyendo a los intelectuales, podemos ser fácilmente seducidos por "palabras" o enlabios; y el lenguaje agradable es el velo bajo el cual se esconde el comunismo. La gente considera las atrocidades nazis correctamente como el resultado inevitable del fascismo, pero descartan los males del comunismo como perversiones del "verdadero comunismo".

4. Propiedad y Aceptación
El gobierno alemán ha expuesto los males del partido Nazi y ha cargado la responsabilidad de su pasado al país, dedicando monumentos a las víctimas y jurando aprender de sus errores. Los rusos no han hecho nada similar con respecto a los horrores cometidos por Lenin o Stalin. Por el contrario, Lenin, el padre del comunismo soviético, todavía es ámpliamente venerado en Rusia. Mao Zedong, el dictador comunista, sigue siendo venerado en China. Y el partido comunista chino nunca la gran hambruna china. El movimiento de reforma agraria en países comunistas. La masacre de la Plaza de Tiananmen. La destrucción de templos y monasterios en el Tíbet y el exilio del Dalai Lama. La persecusión a los practicantes de Falun Dafa. Así que mientras China, Vietnam, Cuba y Corea del Norte no reconozcan sus malas acciones. La verdadera naturaleza del Comunismo permanecerá en las sombras. Y las víctimas asesinadas permanecerán olvidadas.

5. Objetivo de Exterminio
Ya que el Comunismo mayormente apunta a asesinar a su propia gente y, posteriormente, oculta toda la información, el mundo desconoce su verdadera brutalidad. Los Nazis, por otro lado, mataron a muy pocos alemanes de su clase. Porque creían que la sangre alemana era valiosa y no debía derramarse. La opinión mundial considera que el asesinato de los miembros del mismo grupo es mucho menos notable que el asesinato de extranjeros.

6. La Validez de la Guerra de Vietnam
Debido a la indecisión global con respecto a la validez de guerras como la Guerra de Vietnam, es una opinión popular que la última "guerra buena" fue la de la segunda Guerra Mundial, que luchó por supuesto, contra los nazis. Debido a las bajas civiles y a los crímenes de guerra cometidos en ambos lados, la guerra estadounidense contra la Vietnam comunista es ámpliamente como atroz e inmoral. Pero, ¿nos impide esto reconocer los horrores genuinos del comunismo? ¿Acaso permanecer en silencio frente al mal no significa que le estamos dando consentimiento? Le debemos a las víctimas del comunismo, saber más sobre lo que les sucedió, por qué sucedió y cómo podría evitarse en el futuro. No es hasta que admitamos y aprendamos de nuestros errores del pasado, que realmente podamos crear un mundo mejor. Peor que ser asesinado o esclavizado, es un mundo que no recuerda que una vez lo fuiste.

NO OLVIDEMOS A LOS CAÍDOS, Y AYUDEMOS A CONSTRUIR EL FUTURO.

>>> La verdad del fundador de comunismo: una vida de burdeles, borracheras y criadas
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Es el comunismo peor que el nazismo Empty El Holocausto soviético: cómo Stalin mató de hambre a 4 millones de ucranianos

Mensaje por Infornauta el Sáb Mar 02, 2019 9:09 pm

La situación de los campesinos ucranianos comenzó a ser desoladora a comienzos de la primavera de 1932. Apenas había alimentos básicos que llevarse a la boca; a los niños les hinchaba el estómago a causa del hambre y muchas familias se vieron obligadas a subsistir a base de una dieta de hierba y bellotas. La Unión Soviética, ese mecanismo infalible, igualitario, que había puesto en marcha los planes de colectivización agraria, patinaba en sus políticas. Sus camaradas sucumbían ante la escasez, ¿y qué se hizo desde Moscú? Nada, simplemente tapar las muertes con silencio.

Algunos campesinos, ya sin nada a lo que agarrarse, escribieron al Kremlin en busca de una solución divina: "Honorable camarada Stalin, ¿hay alguna ley del Gobierno soviético que establezca que los aldeanos deban pasar hambre? Porque nosotros, los trabajadores de las granjas colectivas, no hemos tenido una rebanada de pan en nuestra granja desde el 1 de enero (...) ¿Cómo vamos a construir la economía del pueblo socialista si estamos condenados a morir de hambre? ¿Para qué caímos en el frente de batalla? ¿Para pasar hambre? ¿Para ver a nuestros hijos sufrir y morir de inanición?".

Sin embargo, las respuestas nunca llegarían. El balance final sería escalofriante: entre 1931 y 1934 al menos cinco millones de soviéticos murieron de hambre. Ese período se ha definido como Holodomor, un término derivado de las palabras ucranianas hólod (hambre) y mor (exterminio). Y es que si hubo un lugar en el cual las muertes se registraron de forma imparable —también dentro de su élite política e intelectual—, ese fue Ucrania, con más de cuatro millones de víctimas. Estos asesinatos —por dejación en unos casos, premeditados en otros— no tuvieron nada que envidiarle a las purgas de Stalin.

Sobre estos oscuros acontecimientos gira la última obra de la aplaudida escritora Anne Applebaum, Hambruna Roja (Debate), un relato minucioso, basado en multitud de testimonios y archivos clasificados, de cómo las políticas articuladas desde el Kremlin fueron las propias causantes del exterminio humano, por mucho que quisiese ocultarse. Y de ahí se arrastran conflictos que todavía permanecen en el presente: "La combinación de estas dos políticas —el Holodomor en el invierno y la primavera de 1933, y la represión de la clase intelectual y política ucraniana en los meses posteriores— dio lugar a la sovietización de Ucrania, la destrucción de su idea nacional y la castración de cualquier intento ucraniano de desafiar la unidad soviética", sostiene la Pulitzer en la categoría de no ficción por Gulag.

Applebaum ha sido capaz de construir una escalofriante travesía por el sufrimiento al que hubo de enfrentarse esta gente, sola, desamparada, sin nada que comer y a la que no se le permitió huir a otras zonas más prósperas. Los testimonios que se van encadenando en el libro son puro dolor, inhumanidad, que describen comportamientos impensables para el ser humano, como cuando en las zonas rurales se generalizó el canibalismo —incluso hay registrados de padres que devoraban a sus hijos— o la necrofagia, el consumo de cadáveres que habían fallecido de inanición.

Resulta escalofriante la historia de una señora de cincuenta años, que habitaba en el distrito de Bohuslavski, y le cortó el cuello a un niño de doce años para descuartizarlo. Cuando un vecino la vio con los órganos y otras partes del cuerpo del joven, se tragó la película de que procedían de un ternero. Cocinaron para toda la familia, se comieron el corazón asado y cuando el anciano rebuscó en la bolsa para ver qué cachos más de carne podían ser desaprovechados, se topó con la realidad.

El hambre llegó a un nivel semejante que muchos ucranianos se vieron impulsados a actitudes salvajes. Esos efectos de la hambruna los describió el escritor Vasili Grossman en Todo fluye: "Al principio el hambre te echa de casa. Primero es un fuego que te quema, te atormenta, te desgarra las tripas y el alma: el hombre huye de casa (...) Luego llega el día en que el hambriento vuelve atrás, se arrastra hasta casa. Esto significa que el hambre le ha vencido, aquel hombre ya no se salvará. Se mete en la cama y permanece tumbado. Una vez el hambre lo ha vencido, el hombre ya no se levantará, no solo porque ya no tenga fuerzas: le falta interés ya no quiere vivir. Se queda tumbado en silencio y no quiere que nadie lo toque. El hambriento no quiere comer (...) no quiere que le molesten: quiere que le dejen en paz".

Mijaíl Shólojov, otro novelista soviético de renombre, remitió a Stalin varias cartas en las que describía este fenómeno, visto con sus propios ojos en algunas zonas rurales del Cáucaso septentrional: "Los kolsojianos y los granjeros particulares se están muriendo de hambre a partes iguales; los adultos y los niños están hinchados y comen cosas que ningún ser humano debería comer jamás, desde carroña hasta la corteza de los robles y todo tipo de raíces embarradas". En otros escritos posteriores, Shólojov también se quejaba al líder soviético de las purgas del Partido Comunista entres sus afiliados de base.

"Usted solo ve un asunto de la cuestión", le respondió Stalin. "Los productores de cereal de su región (y no solo de la suya) están llevando a cabo un sabotaje y dejando al Ejército rojo sin cereal". Esos hombres, granjeros aparentemente inofensivos, estaban, según su versión, librando "una guerra silenciosa contra el poder soviético". La única explicación que dio Stalin, como bien señala Applebaum, fue agarrarse a las teorías conspirativas: "Los que se estaban muriendo de hambre no eran inocentes, al contrario, eran traidores, saboteadores, estaban conspirando para debilitar la revolución proletaria". Link

La resolución del Parlamento Europeo condenatoria del comunismo (2019/2819 RSP) y su aplicación en España
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