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La izquierda desaparece del parlamento polaco

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La izquierda desaparece del parlamento polaco Empty La izquierda desaparece del parlamento polaco

Mensaje por Infornauta el Miér Oct 28, 2015 10:27 am

Beata Sdyzlo y su rechazo a la línea ideológica impuesta por la UE obtendrían el 39% de los votos. Por primera vez, tras el fin del comunismo, la izquierda se queda sin representación.

VENCEN LOS EUROESCÉPTICOS DE LEY Y JUSTICIA

La formación nacionalista-conservadora Ley y Justicia (PiS) es la ganadora virtual de las elecciones generales celebradas en Polonia, al otorgarle los sondeos a pie de urna una amplia victoria que le permitirá gobernar en solitario y desbancar a los liberales de Plataforma Ciudadana tras ocho años.

Según los resultados de la encuesta difundidos por la televisión privada TVN24, PiS habría obtenido el 39,1 % del escrutinio (242 escaños de 460), mientras que el partido Plataforma Ciudadana quedaría en segunda posición con un 23,4 % (133 diputados), en unos comicios donde la participación estimada es del 51,6 %. Las fuerzas de izquierda, por primera vez desde la caída del comunismo, desaparecen del parlamento polaco.

Los resultados de la sexta economía de la UE suponen un nuevo golpe a las élites de Bruselas, pues parece que, al igual que el húngaro Viktor Orbán, Beata Szydlo no estará dispuesta a plegarse a las líneas ideológicas impuestas desde Alemania y su visión con respecto a problemas como la inmigración, la expansión del islam o la gestión de las fronteras es casi antagónica.

Los polacos valoran la seguridad económica y estratégica de la UE, pero creen que el laicismo impuesto desde los puestos de poder ataca directamente el carácter católico del país. El líder del PiS, Jaroslwa Kacynski, que ocupó el gobierno entre 2005 y 2007, ya advertía hace unos días que aquellos que llegarán al país "tendrían que adaptarse inevitablemente a sus costumbres y maneras.

La gestión de la crisis de refugiados por parte de la Unión Europea ha generado una oleada de indignación entre los polacos. El hasta ahora primer ministro, el liberal Donald Tusk, aceptó las cifras impuestas por Europa aunque gran parte de la sociedad aseguró en una encuesta tener "cierto miedo".

El programa económico del PiS apuesta por la intervención del Estado en los asuntos económicos, pero sin abandonar el capitalismo. Durante la campaña, Szydlo se apoyó en el mal reparto de la riqueza creada en estos años de crecimiento, un 25% desde 2008, que no se ha distribuido de una forma homogénea entre la población. El retraso de la edad de jubilación y el fin de los contratos basura son sus propuestas estrella.

Sin embargo, y aunque la reforma económica es vital para el PiS, sus líneas maestras están centradas en un fuerte programa social donde la defensa familia y de la patria son el centro de todo. Está por ver si Szydlo será capaz de derogar la ley que regula el aborto en el país.


Última edición por Infornauta el Sáb Jul 18, 2020 12:15 pm, editado 1 vez
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La izquierda desaparece del parlamento polaco Empty Polonia se convierte en adalid del movimiento identitario europeo

Mensaje por Abraham el Dom Dic 06, 2015 9:55 am

Desde la desaparición de la bandera de la UE en ruedas de prensa a macromanifestaciones con el lema 'Dios, honor y patria', Polonia se está convirtiendo en la peor pesadilla de Bruselas.

Cuando el mes pasado Polonia eligió en las urnas el primer parlamento europeo sin representación de izquierdas y dio una mayoría al partido ultranacionalista Ley y Justicia de Beata Szydło, el húngaro Viktor Orbán dejó de ser el principal o, al menos, único quebradero de cabeza de Bruselas.

Lo de Polonia es peor, mil veces peor. El partido de Szydło, a diferencia del Fidesz de Viktor Orbán, es explícitamente antiUE y agresivamente nacionalista. Polonia está viviendo el resurgir de un patriotismo que nunca ha estado mucho tiempo ausente del espíritu polaco. El objetivo no es ya Bruselas: es, en general, todo el omnipresente discurso mundialista y enemigo de las fronteras nacionales que con tanto entusiasmo adoptan los gobiernos y que reciben con creciente recelo los pueblos en Occidente.

Polonia, una nación mártir que sus vecinos se han repartido tres veces a lo largo de su historia, no ha parado de hacer gestos desde las pasadas elecciones con un mensaje muy claro: Polonia es para los polacos y no admitirá injerencias de nadie: ni de Bruselas, ni de la ONU ni de quienes le urgen a que reciba refugiados de Oriente Medio en su suelo.

El pasado 12, en el aniversario de la independencia de Polonia después de la Primera Guerra Mundial, 50.000 polacos marcharon por las calles de Varsovia al grito, tan poco del gusto progresista, de "Dios, honor y patria" y abrumadoramente dedicados a quemar banderas de la Unión Europea.
La islamización de Europa fue otra de las bestias negras de estos descendientes de Jan Sobieski, el libertador de Viena, aunque el número de musulmanes en tierras polacas es prácticamente inexistente y ya se han negado a recibir refugiados, en desafío a la Comisión.

La marcha fue un verdadero hito, un mar de banderas rojiblancas, pero no ha sido ni el único desafío de estos días por parte de Polonia al mundialismo... Ni por parte del mundialismo a Polonia.

El pasado día 25, la primer ministro, Beata Szydło, dio una rueda de prensa en la que casi más importante que lo que dijo fue el marco en el que lo dijo. Como es habitual en los líderes políticos de la UE, la anterior jefa de Gobierno comparecía ante los periodistas en las ocasiones oficiales con las banderas polaca y europea de fondo. Pero, en esta ocasión, la enseña azul y su círculo de estrellas había desaparecido por completo, sustituida... por más banderas polacas.

Por supuesto, el símbolo no pasó inadvertido y los periodistas preguntaron. Szydło respondió que está encantada con que Polonia siga siendo miembro de la Unión Europea y de la OTAN, pero que para las cuestiones nacionales la única bandera que cuenta es la polaca, y en las futuras comparecencias ante la prensa "lucirán solo las más hermosas banderas polacas rojiblancas".

Y si Szydło dice estar "encantada" de pertenecer a la UE, lo de la eurozona lo ve mucho, pero mucho más lejano. Polonia no se incorporará al euro mientras la zona siga en riesgo de implosión. Lo ha dicho el gobernador de su banco central y ex primer ministro, Marek Belka, que expresó su temor a que la crisis griega haya deteriorado gravemente la confianza en la moneda única. "Uno no se lanza de cabeza en una casa incendiada cuando todavía humea. No es una conducta prudente", ha declarado. "Mientras la eurozona tenga problemas con algunos de sus miembros, no esperen que nos mostremos muy entusiastas por unirnos".

En cuanto al contraataque -los intentos de la ideología dominante por quebrar la empecinada resistencia ideológica polaca-, este mismo mes Naciones Unidas ha publicado un documento en el que urge al gobierno polaco a ampliar el acceso al aborto a las menores de edad, combatir los "estereotipos de género" y encarcelar a los homófobos.

El documento, emitido por el orwelliano Comité de Naciones Unidas para los Derechos del Niño, ha provocado enorme indignación entre los líderes políticos polacos. La prensa arremetió contra esta injerencia, calificándola de "absurda" y acusándola de estar redactada por políticos de izquierdas. Bartosz Lewandowski, del Instituto de Cultura Jurídica Ordo Iuris, tachó de "esquizofrénico" al propio comité, añadiendo: “Es una extraña situación cuando el Comité para los Derechos del Niño exige que se garantice que pueda matarse a estos niños. Tenemos aquí otro ejemplo de cómo las organizaciones europeas e internacionales están pensadas para servir un propósito específico”.

Polonia está recogiendo el testigo de Hungría y convirtiéndose en el adalid de los movimientos identitarios en Europa y bestia negra de las élites mediáticas de Occidente. Pero el Gobierno de Ley y Justicia tiene, a ojos de nuestros mandarines, un rasgo que lo salva de la condenación total: su histórica rusofobia. Rusia ha sido, junto con Alemania y aún más que Alemania, el enemigo secular de Polonia, y ser nacionalista polaco es casi sinónimo de odiar todo lo que venga de Moscú. De hecho, el partido de Szydło ha sido tan enfático en su entusiasmo atlantista como en sus críticas a las injerencias de Bruselas.

Esa brecha insalvable entre dos países tan opuestos a las tesis mundialistas da un respiro a sus críticos. Hasta ahora.


El pasado sábado, para preocupación de los medios convencionales, residentes de Varsovia organizaron una protesta frente a la embajada de Turquía para protestar por el derribo del avión ruso por parte de las fuerzas turcas, lo que interpretan como un acto de apoyo al terrorismo yijadista. "Al derribar un avión ruso, Turquía confima su apoyo a los intereses de la organización terrorista del Estado Islámico", declaró a la agencia rusa de noticias Mateusz Piskorski, líder del partido Autodefensa de la República, que asistió a las protestas.

Carlos Esteban
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La izquierda desaparece del parlamento polaco Empty El triunfo de la derecha polaca: No al multiculturalismo, sí a la tradición

Mensaje por ¿Sabías Que? el Sáb Dic 16, 2017 2:56 pm

El Gobierno de Polonia se ha convertido en uno de los quebraderos de cabeza de la Unión Europea, que ve mira con preocupación las reformas impulsadas por Varsovia

A ojos de Bruselas, sin apenas autocrítica, dichas medidas se alejan de los valores europeos, algo que contrasta con el discurso de Visegrado que pone de relieve cómo la UE está renunciando a sus principios fundacionales.

El partido gobernante, el conservador Ley y Justicia (PiS), se convirtió en las elecciones generales de 2015 en la primera formación en lograr una mayoría absoluta (con un 37 % de los votos) en el país centroeuropeo desde la caída del comunismo.

Muchos pensaban entonces que no lograría ni siquiera acabar su legislatura, aunque dos años después de su victoria la oposición se deshace y los sondeos dan a Ley y Justicia cifras de apoyo récord. La población apoya a su Ejecutivo y respalda las políticas que le han llevado a enfrentarse con los burócratas comunitarios.

Uno de cada dos polacos votaría al PiS
Según la última encuesta, elaborada por el instituto Kantar Public para la televisión pública, un 50 % de los ciudadanos votarían hoy al PiS, y sólo un 17 % respaldaría al principal partido de la oposición, la fuerza de centro-derecha Plataforma Ciudadana, que gobernó Polonia entre 2007 y 2015.

Una de las claves para entender por qué este partido se consolida en Polonia es la buena marcha de la economía -con un crecimiento superior al 4 %, mientras la tasa de paro se mantiene por debajo del 7 %, la más baja desde 1990- así como las importantes ayudas sociales y subvenciones aprobadas.

El sondeo de Kantar es además significativo porque concede a Ley y Justicia 285 escaños en el Parlamento, a sólo 22 de los 307 necesarios para alcanzar la mayoría de dos tercios necesaria para modificar la Constitución, el gran anhelo de un partido que se ha propuesto llevar a cabo en Polonia una auténtica revolución nacional.

La marcha de la lideresa
La encuesta se realizó el pasado 11 de diciembre, el mismo día en que Mateusz Morawiecki juró su cargo como nuevo primer ministro, después de que el PiS decidiera relevar a la hasta entonces jefa del Gobierno, Beata Szydlo.

El cambio, según diversos analistas, parece más bien cosmético, ya que Morawiecki, exbanquero que ocupaba el cargo de ministro de Finanzas y Desarrollo, ha decidido mantener la composición del gabinete de su predecesora.

Con un perfil de tecnócrata centrado en mejorar la ya de por sí magnífica situación económica de Polonia, Morawiecki, que durante varios años dirigió una entidad parte del Grupo Santander, es hijo de un importante dirigente de una escisión del Sindicato Solidaridad, y desde su juventud ha sido parte activa de la oposición anticomunista, apegado a los valores que defiende su partido.

No se achanta frente a la UE
En su primer discurso político ante el Parlamento, anunció que seguirá las políticas marcadas por Szydlo, confirmando el rumbo conservador y nacionalista del Gobierno de Varsovia a pesar de las críticas internacionales.

A falta de comprobar si el talante negociador y la experiencia internacional de Morawiecki pueden ayudar a mejorar las resentidas relaciones con Bruselas, todo apunta a que Polonia mantendrá su desafío a la UE, que puede sancionar a Varsovia por sus reformas y su negativa a aceptar el plan de cuotas de refugiados.

En el punto de mira de la Comisión Europea están las reformas de la Justicia impulsadas por el Gobierno de Ley y Justicia. Uno de los puntos más polémicos es el adelanto de la edad de jubilación (de 70 a 65 años) de los magistrados del Tribunal Supremo para dar entrada a nuevos magistrados.

Según el Gobierno, esto permitirá que por fin Polonia se desprenda de los últimos restos del comunismo presente en las instituciones, mientras que la oposición denuncia lo que califican de asalto a las instituciones. ¿Lo sabias?
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La izquierda desaparece del parlamento polaco Empty Polonia da cerrojazo a los LGTB, al aborto y a la inmigración africana: gana el patriota Duda, y Bruselas se tiene que joder.

Mensaje por Infornauta el Sáb Jul 18, 2020 11:53 am

En Polonia ha ganado una política identitaria contraria al LGTBi, al aborto y a las ideologías disolventes modernistas neomarxistas. Ha ganado el conservador Duda.

Las elecciones presidenciales en Polonia han dado el triunfo al conservadurismo moral, a los patriotas opuestos a las élites globalistas y a los defensores de la familia como célula social indiscutible. Andrzej Duda, ha sido reelegido presidente de Polonia con un 51,2 por cien de los votos, escrutados más del 90 por cien de los distritos.

La izquierda desaparece del parlamento polaco 32114_duda_1

Su rival era el actual alcalde de Varsovia, Rafal Trzaskowski, perteneciente a un partido de corte liberal, europeísta, sumiso a Angela Merkel y partidario de ceder más toneladas de soberanía a la Unión Europea.

El ganador, Duda, está apoyado por el partido político “Ley y Justicia” que ocupa el gobierno. Los medios occidentales, y muy destacadamente los españoles, han efectuado una campaña de completa intoxicación contra el programa electoral del conservador Duda, y han justificado de la forma más abyecta el triunfo de este líder patriota y soberanista. El diario “El Mundo”, por citar un ejemplo, se refería, en modo despectivo, a la Polonia que vota a Duda como: “la Polonia cerrada, rural”. Sobre la Polonia que votaba al liberal y europeísta Trzaskowski decía que era la “urbana y con mayores índices de educación”. Con semejantes trazas descriptivas capciosas y maniqueas se referían al social-patriota Duda otros medios como “El País” o “El confidencial”.

La realidad que ocultan los medios esbirros de la horda de Bruselas es que Polonia, bajo el gobierno de “Ley y Justicia” y su presidente Duda, está comprometida con las leyes pro familia y está protagonizando años de crecimiento económico ininterrumpido, donde las rentas salariales del trabajador medio y campesino han aumentado notablemente y donde la familia ha sido convertida en una institución beneficiada por la protección especial de ayudas fiscales, liquidez y apoyo a la maternidad.

Duda hilvanó una campaña electoral de profundos valores morales, comprometiéndose a defender sin complejos una Polonia a la que conoce con nitidez porque la ha visitado en cada pueblo y cada bosque, y alentó su compromiso con los sectores rurales y tradicionales, detestados por los liberales buenistas y cosmopolitas y por la izquierda rancia y proabortista. Los europeístas del “centro político” de Trzaskowski, y los izquierdistas arrasados en estas elecciones, habían despreciado a la Polonia rural, la habían machacado con una prepotencia insondable, mirándola con altivez . Duda miró de cerca a los campesinos y a los católicos, a los que agachan sus espaldas para cultivar los campos, y les prometió, como hasta ahora, pan, dignidad, protección familiar y orden moral.

Duda no ha vacilado en seguir marcando el rumbo de una Polonia que realza el Estado Nación como fuente viva de protección de los polacos contra las élites de magnates financieros y mediáticos como George Soros, que clavado en el Parlamento europeo y en el Tribunal de Estrasburgo a través de sus esbirros afines, ha maquinado para hacer caer sobre Polonia la presión coactiva de la mentira propinada por los medios occidentales.

A Polonia se la ha acusado de eliminar la independencia judicial, de presionar a los medios, de autoritarismo, etc. En todas las teles, y en todos los grandes medios generalistas de Occidente, se han repetido estos mantras en los últimos meses. Una cortina de mentiras contra una nación cuyo gobierno se ha limitado a defender las garantías sanitarias y la protección de la salud; el resultado ha sido que con 38 millones de habitantes, Polonia registra 1500 personas fallecidas por Covid 19, mientras nuestra “progresista y demócrata” España social-comunista arrastra más de 45 mil muertos. A Polonia se la tacha de “autoritaria”, pero fue la tan “progresista” España la que implantó el control de masas a través de la censura oficial, la monitorización de redes sociales y la coacción policial contra la disidencia llamada “minimizar el clima contrario a la gestión del gobierno”.

El reelegido Duda defendió durante la campaña electoral la libertad de Polonia y de sus niños fuera de la amenaza de los lobbies LGTB y de sus tesis adoctrinadoras y totalitarias. Las tesis LGTB no se enseñarán en las escuelas, y el matrimonio y adopción por gays y lesbianas jamás verá la luz en una Polonia donde el patrocinio de la infancia figura como núcleo fundamental de la acción del gobierno nacional polaco.

Polonia seguirá garantizando a las personas, en el sistema de Salud, tratamiento buco- dental, en vez de sufragar abortos u operaciones de cambio de sexo, que es el modelo euro-progre y socialista de patrocinar políticas de la muerte mientras son expulsados los servicios esenciales del cuidado a la vida.

Inmersa en una desgraciada campaña artera y pirata, que la ha amenazado con sanciones y denuncias por sus políticas anti abortistas y anti LGTB, Polonia aguanta con fortaleza y tesón las amenazas de Bruselas apostando por el presidente Duda y por el gobierno de Ley y Justicia. Los municipios declarados “zonas libres de LGTB” y la defensa de la catolicidad polaca, son una seña con que la libertad de las familias se despliega en un país que no desea volver a experimentar el adoctrinamiento y la dictadura soviéticos hoy bajo la forma arcoíris de los LGTB. La ideología LGTB es considerada, por Duda, como un “nuevo bolchevismo” a erradicar. Duda firmó la llamada "Carta por la familia" en la que se compromete a apoyar a la familia polaca tradicional y a "proteger a los niños de la ideología LGTB" e impedir su propagación "en las instituciones públicas".

La situación económica de Polonia es materialmente envidiable y la consolida como una economía en ascenso. El salario mínimo aumentó del 40 al 50 por ciento del promedio nacional. El salario promedio real aumentó en un 20 por ciento.

Como política de bienestar, y dado el sistema social polaco de previsión que no admite recortes sociales drásticos impuestos por la banca europea, Polonia ha reducido la edad de jubilación. La pobreza infantil heredada de los desequilibrios de la época soviética se está liquidando; el número de niños pertenecientes a familias "extremadamente pobres" ha disminuido más de la mitad. Para que las rentas familiares tengan una proyección para la natalidad se ha implantado la política de ayuda o bono por cada niño nacido. La máxima del Plan para la familia del gobierno de Ley y Justicia es crear dignidad del trabajo y conformar familias libres; libres de ideologías progres disolventes. Con este capital humano y de crecimiento que apuesta por la demografía y la natalidad, Polonia garantiza sus servicios públicos. El éxito puede palparse en su combate contra el coronavirus; exitoso comparado con el desastre mortífero español.

Polonia lleva varias décadas de crecimiento económico ininterrumpido. En 2019 su crecimiento económico supero el 5 por cien del PIB, y su desempleo fue inferior al 5 por cien. El peso de las exportaciones es notable, y ha pasado del 34 por cien del PIB en 2004 al 55 por cien en 2018. Hay un fuerte dinamismo del consumo interno y una intensa creación de empleo. No son aceptados los procesos de asunción de mano de obra inmigrante africana destinados a hundir salarios que están viviendo países como España y que son movidos por los partidos socialistas y las ONGs de George Soros.

Desgraciadamente el 80 por cien de los medios de comunicación polacos privados están en manos del capital extranjero próximo a Alemania y a Angela Merkel. Su trabajo sucio por el candidato opuesto a Duda, no ha impedido que la derecha católica, identitaria y soberanista se haga con el triunfo presidencial. Los medios occidentales han tildado a Duda de autoritario y antidemócrata cuando las libertades de expresión y opinión no han sido jamás derribadas en Polonia como sí ha sucedido en España. Frente a medios polacos afines a Bruselas y al progresismo, el candidato Duda decidió hablar por aquellos a los que el capital privado extranjero había privado de voz: la Polonia rural, católica y tradicional.

Andrzej Duda, reelegido para el cargo más alto en Polonia, rezó en la Abadía en Jasna Góra ante la Virgen de Częstochowa.

Polonia apuesta por impartir, desde las más altas magistraturas del Estado y el gobierno, una enconada defensa del conservadurismo soberanista y nacional contra la Unión Europea que somete el esfuerzo económico y social polacos a continuo chantaje y represalias por negarse, la nación polaca, a convertirse en un protectorado de las élites globalistas. Polonia apuesta por defender la nación tradicional y sus instituciones esenciales como vivero de identidad y sostén de protección contra la imposición de la ingeniería social. Polonia es un paradigma de libertad, de Tradición y de familias libres cuya natalidad se ve recompensada y cuyo trabajo es un derecho digno y protegido, frente a la Europa occidental del dominio LGTB, de la ingeniería social y de los mercaderes usureros.

España se hunde en la miseria liberticida del socialismo, del despotismo adoctrinador, de la ruina demográfica del aborto, y de las políticas anti-familia, pro okupas y pro inmigración. Polonia, en cambio, realza el valor de su sociedad autóctona como motor de estabilidad, natalidad, progreso y futuro nacional contra los poderes de los magnates multimillonarios que quieren acabar con las fronteras nacionales. Dos modelos antagónicos: soberanía nacional y Tradición de Polonia que se reafirman con la victoria de Duda, frente a la sumisión a las plutocracias y a los poderes fácticos que representa la España socialista de George Soros, de Irene Montero y de los okupas bendecidos por la izquierda.

Por José Miguel Pérez
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